Con tu permiso, Larsen, copio el texto de Golding, porque es la leche. Al cuadro que está describiendo sólo le faltan las sirenas y los cíclopes para ser del todo homérico...
Cita:
24 horas al largo/través verdaderamente horribles, con unas olas enormes, terribles. En estas condiciones el barco se está llevando una paliza brutal. Solo se han roto cosas pequeñas, como el tambor del enrollador del genáquer, que se soltó de su posición y ha dañado la proa –probablemente solo es cosmético, pero podría haber un poco de deslaminación-; no me preocupa, porque es una zona del barco muy fuerte. Una de las tapas de orza ha salido y se ha roto, lo que significa que el lastre de proa a sotavento se llena y tengo que vaciarlo constantemente. La gotera en la popa está mucho peor y tengo cantidad de agua que entra y que, con los saltos que damos, salta al siguiente mamparo; podría cerrar la puerta, pero me gusta ver qué pasa.
Todo lo demás, el sistema de quilla, el aparejo, las velas, el material de cubierta y yo mismo nos hemos llevado un castigo serio: es una experiencia del cabo de Buena Esperanza en toda regla, y no hay forma de evitarlo. Es simplemente consecuencia del viento y de las enormes olas, que son tan grandes porque la corriente de Agujas va en dirección contraria a la del viento. El agua está caliente y trae tanto peces voladores (normalmente no se ven en el Sur) y medusas.
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ya el programa era frío y cansado de por sí... si además hay que vaciar lastres y achicar goteras.. uf!!!
Menuda paliza el Índico. Para las máquinas y los hombres!
