Ya que se piden experiencias, yo cuento la mía:
compartí un 32 pies durante cuatro años con otros tres patrones, unas normas sencillas y todo funcionaba bien.
Salíamos tanto solos como juntos, con algún invitado y en veranito con familias o parte de ellas. La gestión de los turnos nunca fue un problema, unas llamadas de teléfono, unos mails previos y arreglado. Aveces reservábamos un día por un compromiso con familia, amigos, colegas de trabajo, etc. pero incluso así podía ser que dos patrones fueran en el barco, lo que resultaba más cómodo para manejarlo.
Es cierto que no todos somos iguales, había uno muy exigente con la limpieza, a mi me preocupaba el mantenimiento, hacia las chapuzas y pagábamos a medias, otro siempre tenía provista la bodega, etc.
Lo pasábamos bien, es posible que dos de nosotros usáramos más el barco, teníamos más tiempo y ganas.
La muerte de uno de los socios desequilibró el grupo, es posible que la morriña y la tristeza nos descolocaran. 7 meses después uno de los socios nos compró las otras tres partes y la sociedad se disolvió.
Hoy no me importaría compartir un buen regata-crucero con otros dos o tres socios, mi gasto en barco en solitario no debe pasar de un 8 metros; entre tres o cuatro podría disfrutar de uno mayor
