Con semejante inversión debe de ser que la secadora está averiada o que la tripulación no se preocupa de la imagen como resultado.
Al no tener invitados a bordo, igual prevalece lo cotidiano y a lo que realmente están acostumbrados por las imposiciones de vida y a la vez económicas.
El tema de las vergüenzas ajenas no creo que sea para escandalizarse.
La opulencia y el lujo, la servidumbre y su marginación. La vida de una clase social, la necesidad y la supervivencia de otra. Es cuestión de poderes económicos y el modo de gastarlo.
Si las profundidades del océano hablasen, a saber cuantas cosas servirían para avergonzar a más de uno.
Tumbas y sepulcros cerrados y sellados para la eternidad.
Me callo, que igual me pierdo hablando de un mundo que en alguna ocasión ha sido tema de guión de cine, y que nos tiene mostrado verdaderas atrocidades. Dejando para la conciencia, la imaginación, como muestra de una posible e hipotética oculta realidad.
Nada que celebrar.