Es de campanilla fucsia perlada el solicitar las coordenadas de alguna boya en regata, agradeciendo la información al comité con voz melosa y engolada.
Un cimarrón de las profundidades se orienta por el vuelo de las gaviotas, la proa de los contrincantes y en caso de duda justificada rescata las instrucciones de regata arrugadas de la basura y mira con cara de desprecio, y a través de los mocos que la cubren, el croquis del campo de regatas aclarando con un sonoro pedo y un
"lo que yo decía" que todas esas mariconadas se la traen al pairo.
Por favor, féminas tabernarias, me río igual o más con los chorradas feministas. ¿Alguna se lanza?

Por el buen talante.