En mi caso, al ser un barco pequeño, me suelo encargar de casi todo dejando la caña en manos de mi mujer cuando se manejan velas.
Las decisiones de salir o seguir navegando, en funcion del mar y el viento depeden de una decision comun, quedandome yo con la ultima palabra. En estos casos siempre hay que valorar que tu decisión va a afectar a tu mujer y al resto de la tripulacion, con lo que eso implica (te juegas una sequia...)
Y si, reconozco que cuando la cosa se pone mal, a veces grito, pero no por ofensa sino porque no controlo el volumen. Me lo recuerdan, me disculpo y rectifico
saludos
