Cita:
Originalmente publicado por genoves
Hola, lo que subrayo no es del todo correcto.
Desde hace ya unos cuantos años, los organismos editores de cartografía náutica producen en formato digital siendo la edición en papel derivada de la anterior. La correción de las ediciones que se reciben en todos los barcos y organismos distribuidores sigue y seguirá, en nuestro ámbito por el IHM, pero es cierto que los armadores ya están exentos de llevar obligatoriamente cartas en papel si cuentan con equipos ENC y ECDIS homologados y personal cualificado para su manejo.
Hay unas lagunas con los patrones, en general de embarcaciones menores, que no han dado los cursos correspondientes o no tienen dinero suficiente para equipar a bordo equipos homologados, llevando por ello plotters como los nuestros, que SI requieren de llevar la carta de papel actualizada.
En cualquier caso, respecto a tu comentario, ni el IHM, ni NOAA, ni el UKHO, ni ninguno similar, van a dejar de editar y hacer campañas de toma de datos para actualizar la cartografía en formato digital en sus zonas de competencia (están distribuidos), del que luego. por supuesto beben los fabricantes de equipos menores.
Si queréis mas info AQUÍ
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Genovés; agradezco mucho tu corrección y ojalá estés en lo cierto, pero por los comentarios que he leido de responsables políticos norteamericanos, españoles y franceses al respecto, me temo que tanto la cartografía 'oficial' como los faros y señales de navegación, tal y como los entendemos hasta hoy, tienen los días contados. Es una cuestión de costes, y cuando se habla de recortar gastos, las torres más altas caen como castillos de naipes.
Cuando se vendían cartas de papel cada temporada y a todos los barcos, el servicio hidrográfico ya era tremendamente deficitario. Hoy en día es un absoluto 'agujero negro' económico de complicada solución.
No entro a juzgar si las cartas electrónicas o satelitales son mejores que el papel, si el sextante es mejor que el GPS o si los tiempos pasados fueron mejores. Que cada cual haga de su capa un sayo. El problema es cómo encajar el dispendio de los Institutos Hidrográficos en los presupuestos del estado.