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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#76
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[quote=Yan Yun 3;1765256]
Cita:
Susana lo tenía todo bien previsto excepto que al tirarle por la borda, este exclamó: - Nunca imaginé morir así. He leído todos los cometarios de La Taberna del Puerto y pensé que sabría reaccionar frente a temporales, embarrancadas… pero esto no lo imaginaba. A Susana se le abrieron los ojos como platos. - ¿ Tú también eres cofrade de la Taberna? - ¡ Claro ¡ . No podría ser de otra manera. - Yo también, respondió ella. ¿ Qué Nick tienes? En este momento, ella quedó como hipnotizada, era uno de sus cofrades preferidos aunque nunca se habían llegado a conocer. Sentía verdadera admiración. Estuvieron toda la noche hablando, al día siguiente, tomaban el Sol… Mientras ella estaba descansando, él empezó a darla un masaje en la espalda. La desabrochó el sujetador, con el único objetivo de facilitar el masaje. Ella aparentaba estar dormida. Intentaba respirar muy despacio aunque su aliento comenzada a acelerarse. Él se dio cuenta que la resultaba agradable así que decidió dar un paso más. Con un movimiento rápido y ágil convirtió su bañabor en tanga dejando al descubierto parte de ….. ! Es una broma !! ![]() ![]() ![]()
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"Busquemos lo que es mejor, no lo que es más común, o frecuente, y lo que nos lleve a la posesión de la felicidad" Del filósofo Séneca (Córdoba, Hispania 4 a.C. - Roma 65 d.C.) |
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#77
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![]() ![]() ![]() Ainssss...... Siempre pensando en lo único. ![]() Yo tambien
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no wind, no fun |
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#78
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A las once de la mañana cogió el móvil, marcó un número y aguardó paciente la respuesta.
Palos había quedado bien lejos en la estela. Siempre le había gustado doblarlo muy cerquita de tierra, dejando las Hormigas por fuera. Esta vez, sin embargo, con el levante establecido, lo había hecho por donde la prudencia le había aconsejado: islotes, bajos y demás peligros por babor. Bastante había tenido con el episodio de la noche, para pensar en enfrentarse a una mar que sabía cómo se levantaba sobre el fondo aplacerado de la costa que delimitaba el Mar Menor. Todo aquello ya era historia. Ahora estaba…, bueno, estaba en medio del mar, que tampoco iba a dar información susceptible de ser utilizada luego en su contra. -¡Hola! Soy yo.- El teléfono había vuelto a la vida. -¿Susana…? ¿Por qué no utilizas la radio? La muchacha elevó los ojos al cielo y suspiró. -¡También podría escribiros una carta! Me ha abordado una patrullera de la Guardia Civil…- La voz al otro lado del móvil le interrumpió. -¡Qué te han detenido! ¿Pero qué dices? -Me esposaron, me llevaron a la patrullera y me han estado mareando durante tres horas. Pero al final me han soltado por falta de pruebas o no sé qué… -¿Pero por qué te pararon? -¡Alucina! ¡Querían que creyera que tenían todo grabado! ¡De locos! ¡Me acusaban de asesinato! El teléfono permaneció en silencio algo más de lo normal, hasta que la voz al otro lado pareció recuperarse. -¿Y te han dejado libre sin más? -¡Qué c… sin más! Empezaron a seguirme a cinco millas desde ayer por la tarde, pero hice algunas cosillas en el barco, y luego el viento arreció, se metieron las olas, y ahora estoy convencida de que les he despistado. Seguro que no podían imaginar que una jovencita como yo fuera capaz de encarar el mar de proa que me he tragado esta noche. O a lo mejor no tenían combustible suficiente para una persecución prolongada. O vete a saber. Ahora hay ecos por todas partes, así es que lo van a tener crudo para identificarme. -¡Qué c….nes! -Creo que os estoy viendo por la amura de babor. ¿Tenéis todos los papeles? -Espera un momento, Susana, tengo que hablar con Fran. Espera. O mejor, ahora te llamo. Es sólo un minuto. El teléfono enmudeció, y Susana se quedó con la vista clavada en la lejana silueta de la lancha que creía haber identificado. Algo en el tono de su amiga había hecho que ciertas alertas muy ocultas comenzaran a encenderse. Cinco minutos después Susana empezó a soltar todos los tacos que conocía, hasta que se le hizo evidente que no iba a desahogarse más por más gritos que pegara. Ellos no la oían. Ni estaban por la labor de oírla. “…está apagado o fuera de cobertura en este momento.” Aquellos hijos de perra se habían cagado por la pata abajo y la habían abandonado a su suerte. ¡Maldita fuera su sombra! La culpa la tenía el judío de Fran. ¡Hijo de p…! Y maldita fuera ella misma por no haberla visto venir. ¡Imbécil! ¡Si lo conocía de sobra! Tenía que haber previsto que algo así podía suceder y no haber contado nada. Pronto lo único que quedaba de la lancha era el recuerdo que todavía retenía su memoria. Barcos por todas partes, en especial entre la isla y tierra, que era por lo que estaban allí precisamente, pero su lancha alejándose a todo gas de ella como si fuera una apestada. Durante unos buenos diez minutos permaneció sentada junto a la rueda, que desde la salida del sol volvía a gobernar el piloto automático, pues el viento se había vuelto más razonable, sobre todo cuando había abierto el rumbo al acercarse a tierra. Su mente se había quedado bloqueada sin dar crédito a que algo así le pudiera estar sucediendo. Pasados esos minutos, sin embargo, volvió de golpe a la realidad. Había estado controlando de modo inconsciente la derrota de los barcos que la rodeaban, hasta que de repente se le hizo evidente que la golondrina repleta de turistas, que hacía el viaje hasta la famosa isla, la tenía en su punto de mira. La había “marcado” casi sin darse cuenta con la referencia de uno de los obenque bajos, y la marcación no se había movido durante unos buenos minutos. ¡Y qué c…, con marcación o sin ella, a la distancia a la que se encontraba, hasta el patrón de un rosco salvavidas podría prever la colisión que iba a tener lugar en breve! Desconectó el piloto, metió la caña todo a estribor, y dejó que la proa se acercara de nuevo al viento hasta que las dos velas comenzaron a flamear. A toda velocidad agarró la manivela del winche y cazó las dos escotas a tope. Cuando terminó y el barco volvió a apoyarse en el viento, recuperando una escora que no sufría desde la noche, volvió a la rueda a tiempo de sonreír para las decenas de cámaras que estaban inmortalizando el momento desde la golondrina. Lástima que había estado obnubilada. En otras circunstancias… Se tenía por una buena especialista de la provocación, y habría posado completamente desnuda para escándalo y divertimento del personal. La mejor manera, por otra parte, de que nadie se fijara a fondo en el barco en que fuera navegando. Acabó levantando un brazo a modo de saludo hacia el patrón de la embarcación, al que había podido ver perfectamente. Aunque no sabía porqué no le enviaba mejor un corte de mangas. Se habían cruzado con un cierto margen, incluso aunque ella no hubiera alterado el rumbo sino unos pocos grados. Pero el muy capullo no había tenido la decencia de mover su proa reconociendo la preferencia de su medio de propulsión. Ella iba a vela y era él el que tenía que haber maniobrado. De todas formas, ella había aprendido desde pequeñita que los cementerios están llenos de gente que tenía preferencia de paso… Lo olvidó al instante. El cruce sirvió para despertarla. Sus amigos se habían largado y la habían dejado sola con aquel barco. Bien, el mundo no se acababa ahí. Sólo que sus planes cambiaban. Todavía no creía que fuera prudente atravesar la bocana de ningún puerto. Además, no lo necesitaba. Cuando zarpó con el solitario estibaron provisiones de sobra y el motor apenas había funcionado. Podía seguir navegando. Conocía el lugar perfecto en el que un velero más pasaría desapercibido. Y una vez allí…, bueno, una vez allí ya vería. Le quedaban unas 100 millas al ENE, así es que tenía tiempo de sobra para planificar su siguiente movimiento. ![]() Editado por Yan Yun 3 en 17-03-2015 a las 18:56. |
| 5 Cofrades agradecieron a Yan Yun 3 este mensaje: | ||
ayapitas (17-03-2015), forner82 (18-03-2015), leviño (17-03-2015), LOBA (17-03-2015), Ricardo Can (25-03-2015) | ||
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#79
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Cofrade Yan Yun 3 , con tu permiso ! jajajaa
Dejó al descubierto parte de esa parte…. Al principio se sorprendió por la diferencia de color. Unas zonas de piel tan morenas y otras tan blancas pero continuó con su masaje. Ella permanecía tumbada boca abajo., mientras él continuaba con el masaje. ¿ Y quien es él ? Pues nuestro cofrade Yan Yun. No se trataba mas que de una historia real, ocurrida a él mismo años atrás y de la que salió indemne, Él se centró en acariciar las partes blancas de piel. En el momento que él empezó a frotar los muslos de ella por su cara interior, ella con un leve y sutil movimiento levantó bastante su cadera, emitiendo un gemido …… como acomodándose ¿ Qué quería ella? Es un momento complicado, si te pasas y no sabes interpretar bien sus deseos , estás perdido. Todo termina. Si has sabido entenderlo y actúas conforme a sus deseos, triunfas…. ¡ Dios ……! ¿ Me estoy pasando? ……. Pensaba Yan Yun. ¡Que complicadas son ¡ ¿ Por qué no lo dicen claro? …aunque eso tampoco me gustaría. Sería una vulgaridad. Ella perdería todo encanto y en lugar de una conquista, podría sentirse nuestro héroe como conquistado, como presa en lugar de cazador y eso tampoco gusta. ¡ puede que los complicados seamos nosotros! O puede que todos jugamos un papel, un protocolo de conquista, como el resto de animales. Y hay que saberlo cumplir. Puede que simplemente la guste este juego. Y no quiera seguir……A nuestro “ héroe” le apetecía bajar el bañador, convertido en tanga, hasta los tobillos, pero le faltaba valor. Yan Yun toma una decisión intermedia…. Y continua con el juego. Prefiere no arriesgar….. aunque da un paso más. Empieza a sacar la lengua acariciando la espalda de Susana. Por el centro de la columna, desde la nuca y bajando , muy despacio……. Y no se trata de un chupetazo salivoso y cutre. Nuestro cofrade es un experto en estas lides, como buen tabernario. Se trata de que la lengua pase por encima de la piel, sin tocarla, solo acariciando el vello erizado. Esto provoca en ella una sensación extraña, entre cosquillas y placer…. Y a él le da una clave: si el pelo está erizado, voy bien……. ![]() ![]()
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"Busquemos lo que es mejor, no lo que es más común, o frecuente, y lo que nos lleve a la posesión de la felicidad" Del filósofo Séneca (Córdoba, Hispania 4 a.C. - Roma 65 d.C.) |
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#80
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Con lo bueno que estaba el relatoooo
![]() ![]() Loba, abre otro post en el canal porno.
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no wind, no fun |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a peleon | ||
whitecast (18-03-2015) | ||
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#81
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No es por fastidiar la historia, pero el asunto es el siguiente: detención de Susana en el barco y traslado a Comandancia más próxima. Revisión de los papeles del barco y comunicación telex a todos los puertos con descripción y matrícula. Revisión del AIS, con sus últimos rumbos. Mientras, la Susana, en el calabozo, espera la llegada del abogado de oficio una vez cursada notificación al juez competente. Y con todo, pálante: asesinato, piratería y no llevar la titulación adecuada.
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#82
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Totalmente de acuerdo, Loba, no lo fastidies . esto no para porno
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#83
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YAN YUN, me da a mi que este desenlace es producto de habernos quedado ayer en tierra, teniamos que haber pegado unos pantocazos para darle más realidad al relato ....
![]() ![]() sigue que está muy interesante... |
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#84
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En respuesta a Mariveles, tienes toda la razón del mundo. El problema es que entonces se me acababa el relato.
![]() Lo cierto es que la intervención del submarino fue la que me descabaló un poco la historia, porque la patrullera, que no iba a haber sabido nada de asesinatos, ni piratas, ni nada, iba a echar un vistazo a eso de la bandera holandesa del barco y demás. Con la grabación del submarino, sin embargo... Reconozco que no he sido muy profesional a la hora de deshacerme del sufrido cuerpo de la Benemérita, cuya labor marina, por cierto, alabo desde estas humildes líneas. ![]() Me parece más interesante continuar la historia de la muchachita esta, asumiendo el "gazapo" de eliminar a los agentes de esa manera. Así es que, mil disculpas por esta falta de rigor voluntaria. (Lo cierto es que sé algo de leyes y procedimientos judiciales... ) Unas cervecitas a vuestra salud, y continuamos.(Por cierto, Loba, gracias por seguirme con tanto interés, pero creo que no van por ahí los tiros...) ![]() Y su siguiente movimiento fue echar un último vistazo todo-horizonte, comprobando que los barcos que tenía alrededor respetaban su círculo de borneo, enfilar las profundidades del camarote de popa y zambullirse en la litera para recuperar los casi dos días que había empleado en llegar al paraíso. Cuando despertara pondría en orden sus ideas y comenzaría a moverse. El viento respetó su descanso. La fuerza con la que había soplado en los aledaños del Cabo de Palos se había transformado en el suave viento del Este característico del verano en las Pitiusas, y que dejaba los fondeaderos en calma chicha absoluta durante las horas nocturnas las más de las ocasiones. Eso le había permitido dormir del tirón casi tantas horas como había estado navegando desde la decepción que había supuesto la espantada de sus amigos. ¡Sea usted pirata para esto! Acababa de amanecer otra vez cuando volvió a asomar la cabeza por el tambucho. Había perdido la noción de la fecha en la que vivía, aunque lo cierto es que le traía bastante sin cuidado. Lo que sí sabía es que tenía un hambre como hacía tiempo no sentía. Pero antes… Cruzó decidida el espacio que le separaba de la banda de babor, tomando carrerilla, y saltó por encima de los candeleros, tirándose de cabeza al agua con la misma vestimenta que había lucido en su última zambullida en la lejana bahía de los Genoveses, en Almería. Le encantaba iniciar los días de verano con aquel tonificante ritual. Acababa despierta por completo y medio se adecentaba de paso. No más de una hora después, tras haber desayunado por los varios días que había pasado metida en aquella coctelera, pisaba tierra en la playa de Illetas, en la parte noroeste de Formentera. Esforzándose un poco, tiró de la neumática varios metros sobre la arena y, satisfecha, le dio la espalda y echó a caminar hacia la derecha, camino de la cercana población que rodeaba el puerto de la Savina. Algo más tarde se detenía junto al tablón de anuncios de la torre de capitanía del primero de los dos puertos deportivos que había allí, Formentera Mar. Llevaba días sin “ver” un parte metereológico normal, y necesitaba estar al corriente antes de seguir decidiendo cosas. Perfecto. Nada que no hubiera podido imaginar. El tiempo no cambiaba en las próximas jornadas, para deleite de los cientos de barcos que se mecían en esas aguas en plena temporada alta. |
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#85
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Tu historia es sobre una asesina en serie por que cariño no se la puede tener.
Pero es una historia que puede ser perfectamente real. Desde hace unos meses hay un solitario amarrado al muelle de un pueblo en Holanda que se llama Willemstad. Tiene un velero antiguo pero muy cuidado y el es un hombre mayor. Como no es temporada le dejan estar gratis y vive practicamente de la caridad. Os dejo unas fotos de Willemstad ya que si venis a Holanda no dejeis de visitarlo ![]() ![]() ![]() |
| 2 Cofrades agradecieron a guia este mensaje: | ||
aquademare (19-03-2015), LORDRAKE (18-03-2015) | ||
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#86
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Ése es el problema, que podía ser una historia completamente real. De hecho, el relato me lo inspiró una noticia que leí hace algunos años en alguna revista náutica: cada año desaparecían en toda la zona del Caribe unos cien barcos.
Claro, ahí habrá que meter todos aquellos que pasan y no dicen ni que se van, ni adónde, ni vuelven a dar noticias. Pero lo cierto es que en algunos tablones de anuncios de algunos puertos de por allá, seguía diciendo la noticia, a veces se solicitaba cualquier dato de tal o cual barco, del que nadie había vuelto a saber... ![]() Sigo un poco más ![]() Satisfecha, siguió caminando hacia el otro puerto deportivo, junto al que había unas cuantas cafeterías más asequibles que las que adornaban Formentera Mar. Tenía el antojo, muy común entre los navegantes que llevan varios días sin pisar tierra, de zamparse un buen helado, con su cucurucho y todo. Y, lo que era más importante, necesitaba el sosiego de un lugar tranquilo en el que sentarse para realizar la llamada que podría solucionar su vida por una temporada, o no… –Hola. ¿Eres Sergi…? –¿Quién es? –Bueno, verás, me llamo Susana. Pero sólo nos hemos visto una vez, hace algún tiempo, y no sé si me recuerdas. Soy amiga de Erika y Fran… –¿Por qué estás llamando a este número?– Sonaba mucha desconfianza al otro lado además de un fuerte acento eslavo. La muchacha titubeó antes de responder. Debía jugar bien aquella carta, más que nada porque era la única que tenía. –Erika me dijo que podía hacerlo… Pasaron unos segundos de silencio, hasta que la voz masculina que había descolgado el teléfono volvió a hablar. –¿Por qué no llama Erika? Susana inspiró profundamente una par de veces antes de responder. Notaba que estaba a un paso de que le colgaran para siempre. Conocía la fama de su interlocutor, y presentía que sólo podría salir airosa de su empresa si iba con la verdad por delante. Al menos una parte de la verdad. –El caso es que he tenido un desacuerdo con Erika.– Hizo una pausa, mientras medía muy bien sus próximas palabras. –No voy a tener más relaciones con ellos. El silencio se prolongó algo más de la cuenta al otro lado. Cuando fue roto por fin, Susana presintió que la escasa brisa que la había empujado hasta allí estaba muriendo por momentos, y que de la encalmada que la iba a seguir no era capaz de adivinar cómo iba a zafarse. –No te conozco. No me acuerdo de ti. Y no sé por qué sigo hablando contigo. No debiste llamar a este número. Ni siquiera entonces quiso entender Susana lo que el hombre le estaba diciendo. –Ya…– empezó, no tan segura como al principio –pero es que soy yo quien tiene lo que te interesa. El silencio no fue tan largo en esta ocasión. –Comprendo. Lo que también comprendía ella era que por fin se estaban entendiendo. –¿Tienes los papeles…? La pregunta quedó flotando en el aire. El subconsciente de la muchacha le hizo una mala jugada en ese momento, porque le llevó a la memoria la imagen del ancla flotando ingrávida en el aire, antes de volver a caer con todo su peso sobre la proa del barco. –Bueno, no. Pero eso se puede arreglar… El otro le interrumpió en tono tajante. –No hay papeles, no hay trato.– El ancla se había desplomado sobre la proa. Sin embargo, el último hilo que todavía sostenía aquella conversación no estaba roto del todo. Su interlocutor aún no había colgado. Tenía que aprovechar aquel resquicio para introducir la punta del pie y que el otro no pudiera cerrar la puerta. –Sí, no hay papeles. Pero tampoco están ellos…– Estaba pensando a toda velocidad, improvisando sobre la marcha. –El precio es diferente… |
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#87
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Un poco más
Cuando Susana colgó el teléfono se quedó con la mirada perdida durante un buen rato. Acababa de dar un salto sin red para alcanzar una división superior en una liga a la que todavía no sabía si había sido convenientemente invitada. Hasta ese momento su trabajo había tenido sus riesgos, pero quería creer que estos riesgos siempre habían estado controlados. Al fin y al cabo, ella sólo había dado el paso final cuando había tenido todas las bazas a su favor. Tampoco es que hubiera hecho su numerito tantas veces, pero algo de experiencia sí tenía. Donde se estaba metiendo ahora, sin embargo, era diferente. Erika y aquel gili… de Fran habían sido hasta la fecha los que habían afrontado aquellos temporales en los que ella había preferido no navegar. Se llevaba un trozo del pastel que imaginaba ridículo. Pero sus necesidades en aquellos tiempos eran escasas y su ambición no excesiva. Después de todo, aunque ella se vendía muy bien, y aseguraba cuando tenía que hacerlo que su papel era el más importante en el negocio, no olvidaba tampoco que sólo se las tenía que ver con un pobre incauto, cuya voluntad disminuía en la misma proporción en la que ella iba enseñando partes de su linda piel. Jamás estaban en guardia cuando la verdad se ponía al descubierto. Sergi, en realidad Sergiev, era otra cosa. Se trataba del único nombre que ella conocía de lo que había al otro lado. Pero sabía que no estaba solo. Era un engranaje más de una organización con la que ella no hubiera querido tener que mezclarse nunca. Aquellos tipos sí eran peligrosos y cuanto menos supiera una de ellos, mejor. Todavía estaba a tiempo. Había concertado una cita, de acuerdo, sin embargo, podía no aparecer. Tan sencillo como eso. Podía no volver a acercarse siquiera al barco. No mucho, pero todavía le quedaba algo de dinero de su último trabajo, y no necesitaba a toda costa el pellizco que se iba a haber llevado por el velero de Peter. Desde Formentera había un ferry cada media hora a Ibiza, por lo menos. E Ibiza tenía muchas posibilidades. Ferrys diarios a la Península y, sobre todo, muchos puertecitos, muchos barcos, y muchos más en Mallorca. Un sin fin de oportunidades. Una tentación enorme. Y un enorme problema, también. Aunque al principio había sido una rabieta contra aquellos dos que había considerado sus amigos, y que la habían abandonado al primer pantocazo serio, sabía que le iba a costar mucho tiempo volver a relacionarse con ellos. Dudaba, sobre todo, que pudiera volver a confiar ciegamente en ellos. Eso significaba que se había quedado sin el enlace que había tenido hasta entonces en aquella peculiar cadena. Por eso, aunque abandonar aquel velero y empezar desde cero le tentaba, también comprendía que seguir adelante era su única oportunidad de seguir en el negocio. Había, además, otro detalle. Subir un escalón suponía eliminar un intermediario, con lo que sus ganancias se podrían incrementar. Pese a que siempre procuraba mantenerlo en nebulosa, no podía olvidar que ella era la que verdaderamente hacía el trabajo sucio. Ganar más sería una compensación que le ayudaría a aquietar una conciencia que, afortunadamente para ella, por el momento todavía no se le había despertado. Quedaba, eso sí, el problema de los papeles. Erika no había sido sólo un intermediario con los contactos adecuados. Ella y aquel patán de Fran tenían un valor añadido impagable. Gracias a ciertos círculos en los que daba la casualidad que trabajaba él, conseguía con relativa facilidad unos papeles nuevos y absolutamente legales para cada embarcación. Si ella no conseguía los papeles, no podía aspirar a cobrar nunca lo que imaginaba que se llevaban los otros por cada trabajito. Y lo que era peor, podía tropezar con el escollo insalvable de que Sergi y su gente no quisieran saber nada de sus futuras adquisiciones. Era probable que el barco de Peter estuviera ya colocado. Alguna vez se le había escapado a sus antiguos amigos que en aquel negocio se actuaba sobre pedido. Quizás eso había inclinado la balanza a su favor en esta ocasión. El futuro, sin embargo, podía ser diferente. Aunque en el futuro ella misma también podía dedicarse a hacer calceta… |
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#88
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Bien, agarraos ahora, que vienen olas, digo curvas, digo un poco de diversión
![]() ![]() –¡Hola! Esto, perdona, ¿tienes fuego? Susana levantó la mirada y tropezó con unos ojos azules imposibles. Había estado los últimos minutos elucubrando sobre su porvenir inmediato y no se había dado cuenta de cuándo se le había acercado aquel tipo. –No.– Respondió concisamente, para añadir al momento. –Tengo otros vicios, pero no ése. El extraño sonrió, a la vez que enarcaba las cejas en un gesto que podía significar muchas cosas, como “vaya lástima”, “qué se le va a hacer”, “no te preocupes”, “ya me apañaré”, “interesante eso de los vicios”, “pues hubiera jurado”, y así hasta el infinito. Susana se quedó mirando a un tipo que frisaba los treinta años, o quizás menos. Una estampa inclasificable que enarbolaba como bandera una melena un tanto desgreñada de color marrón, acompañada con el pincel de una perilla ridícula, que subrayaba la prominencia de una nariz que, pese a mostrar una tendencia aguileña, no desentonaba en el rostro alargado y bronceado del joven. Todo aquello, sin embargo, no era sino un adjetivo para unos ojos que nublaban el resto del escenario. El azul de aquellos ojos era brillante, metálico y a la vez acuoso. Un azul magnético. La joven se obligó a pestañear y a sonreír también. Se había quedado mirando al recién llegado como una boba y ella se suponía que estaba más allá de esas tonterías. –¿Estás sola? ¡Directo el muchacho! Susana frunció levemente el ceño. Ese sexto sentido femenino estaba catalogando a toda velocidad la clase de individuo que creía haber descubierto a una pobre desvalida. ¡Qué ironía! –Porque a lo mejor me gusta estar sola.– Era el momento de probar con una carga de profundidad, a ver de qué material estaban hechas las cuadernas de aquel iluso. –Verás,– prosiguió su interlocutor, como si no hubiera escuchado aquella última frase. –Me preguntaba si conocías la isla. Acabo de llegar y… Susana no se apresuró a responder. Tenía delante de ella un tipo de un metro ochenta por lo menos, quizás algo más, delgado, moreno, vestido con una camiseta cuyo tinte original no se podía adivinar, de tanto como había sido lavada, y unos viejos bermudas de color arena que muy bien podía haber heredado de su propio abuelo. Su atuendo terminaba en unas sandalias de cuero tan baqueteadas como el resto de su indumentaria. Nuestra pirata particular, sin embargo, no vio nada de esto. Se había quedado sin habla, simplemente, porque su cerebro se había puesto a trabajar de repente a una velocidad de vértigo. Había concertado una cita para dentro de un par de días, de la que no sabía si iba a salir bien parada. Tenía miedo de aquel Sergi. Había oído muchas cosas. Y ahora, como llovido del cielo, aparecía aquel ligón trasnochado que parecía la patética caricatura de un hippy engullido por el tamiz de yupi pasado de rosca, con peligro incipiente de terminar recalando en hipster a poco que las olas se encresparan lo más mínimo. Seguro que debajo de toda aquella parafernalia de piezas laboriosamente encajadas era posible encontrar el alma de un caballero andante. Que era exactamente lo que necesitaba, aunque no lo hubiera sabido hasta ese preciso momento. Esta vez la mano llegaba con buenas cartas. Tenía que aprovecharlas para hacer una buena caja. –Vaya, pues yo juraría que acabas de bajarte de la bicicleta con la que has llegado de tu casa en el Pilar de la Mola.– Contestó por fin, sin poder evitar poner una gran carga de sarcasmo en sus palabras. Cuanto más se hiciera de rogar, más esclavo lo haría. En ese arte sí se consideraba una experta. Continuará (que nunca lo había dicho hasta hoy…) |
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#89
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Bien, bien, mas
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#90
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Unas
![]() ![]() ![]() ![]() Queremos más y más!!!!! ![]() ![]() ![]() ![]() |
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