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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#9
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Lastimosamente es cierto que en muchas ocasiones ocurre lo que se comenta y no solamente en el ámbito de las regatas y creo que en ningún caso es justificable, ni acaba bien.
Probablemente el origen salga de un sentimiento del patrón de que en aquel reducido espacio (el barco), él es el dueño absoluto. Esto amenizado con una serie de factores como la propia inseguridad y/o mala uva innata. Ciertamente, la tensión de la competición puede resaltar esos malos modos. Las pocas veces que he sido tripulante, he tenido claro dos cosas: que el patrón es el otro y no me he de tomar más atribuciones que las convenidas, y que allí he estado para pasármelo bien y nadie me va a perder el respeto, ni tan sólo amargarme el día. Cuando soy yo el patrón (la inmensa mayoría de veces), también tengo claro que los demás tienen la misma posición comentada antes para mi y que se ha de respetar. También sé por experiencia que los gritos no sirven más que para confundir y atenazar. Hay que tener mucha paciencia y comprensión, incluso a veces mordiéndote la lengua para no caer en un comportamiento ridículo. Al fin y al cabo, allí se está para pasarlo bien y no creo que los gritos puedan contribuir a ello. El buen tripulante sabe apreciar al buen patrón y viceversa. No hacen falta gritos para imponer pareceres o dar órdenes. Pero como decía al principio, eso no está restringido solamente a la competición. Sé de personas que al estar en su barco (sin competición, ni nada), han ejercido un poder despótico con su misma familia, que acaba por provocar que se queden más solos que la una para ir al barco. Así que menos gritos, menos imposiciones totalitarias y más disfrutar de lo que se hace.
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Buena proa! |
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