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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#19
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Fue en otoño, corría la década de los setenta, el fin de semana pintaba bien, aquella semana hubo abundantes lluvias y todavía no habían llegado los fríos. Era un buen momento para buscar setas por los bosques de Aralar.
Pertrechados con sacos de dormir, algunas latas, un perol de campaña, algo de aceite, cebolla y huevos para improvisar algún revuelto si el bosque tenía a bien regalarnos sus exquisitos frutos, un jersey de lana, un anorak y poco más, nos dispusimos a pasar unos días por aquellas bonitas montañas navarras. El autobús nos dejó en Lecumberri, hicimos los honores a la localidad y desayunamos unos huevos fritos con la afamada chistorra que allí elaboran, compramos su estupendo pan y ya avituallados iniciamos el camino hacia la ermita de San Miguel donde pasaríamos aquellos días de afición micológica. En una campa entre bosques recolectamos nuestras primeras setas, unas fantásticas "galampernas" y alguna "gibelurdiña". Era como un anticipo de las buenas jornadas que nos esperaban. Al llegar a San Miguel distribuimos los sacos y nuestras cosas en el sitio que íbamos a ocupar esos días. No había nadie a nuestra llegada así que pudimos situarnos muy cerca de la chimenea. Antes de dormir entramos en la ermita, vimos la antigua estatuilla del santo en su hornacina, el auténtico ya que años después vi en las noticias que lo habían robado, metimos la cabeza en el hueco de la pared donde cuenta la leyenda que se pueden escuchar los lamentos del diablo, al haber sido encerrado allí por el Arcangel después de perder su lucha contra él. De vuelta al refugio comprobamos que no había llegado nadie más, estábamos solos. Comimos algo, nos metimos en los sacos y casi en la cima de aquella montaña tras las grandes cristaleras nos dispusimos a dormir. De madrugada una fuerte ráfaga de aire entró por la chimenea y un golpe de viento que abrió la puerta de entrada de par en par nos despertó. En la oscuridad de la noche nos levantamos y al ir a cerrar la puerta nos dimos cuenta que estaba nevando, salimos al exterior, la nieve era copiosa y ya tapaba el camino y todos los alrededores de la ermita y del refugio donde nos encontrábamos. Regresamos al interior e intentamos volver a dormir. A la mañana siguiente comprobamos que continuaba nevando. En la puerta había ya unos 40 o 50 cm de nieve. No íbamos preparados para la nieve, careciamos de ropa de abrigo suficiente. Teníamos frio, había que esperar que parara de nevar para poder salir y buscar por las inmediaciones algo de leña para poder encender la chimenea y entrar en calor. No podíamos alejarnos porque además de carecer de abrigo podía ser peligroso. El día pasó, la noche volvió y la nieve no paró. Conseguimos hacer fuego y quemamos unos tablones que encontramos en la parte trasera, debían de ser de alguna obra de reforma que irían a hacer. Comimos las setas que habíamos recogido el día anterior e intentamos guardar y economizar la poca comida que teníamos al desconocer lo que podría durar aquella situación. Pasaron así dos días más hasta que el temporal amainó. Estábamos aislados y ya sin comida. Teníamos que aprovechar la mejora del tiempo para poder bajar de la montaña. Envolvimos nuestros pies con unos plásticos sobre los calcetines, nos pusimos el calzado que llevábamos, con unos cordeles ajustamos los bajos del pantalón a los tobillos para evitar en lo posible que nos entrara nieve en los pies, y empezamos el camino de descenso. A los pocos kilómetros nos encontramos con una patrulla que subían a buscarnos, alli cerca habían conseguido llegar con los vehículos, con lo cual al poco ya estábamos con un caldo caliente en las manos y con esa edad la recuperación fue prácticamente instantánea. Después nos dijeron que habíamos salido en las noticias. "Unos montañeros perdidos en Aralar " sin quererlo fuimos protagonistas de los telediarios y los periódicos de esos días, aunque realmente eso de "perdidos" fue una licencia periodística porque perdidos nunca estuvimos, siempre supimos dónde estábamos ![]() Qué recuerdos me ha traído tu foto Chiqui! Buenos. . . , o quizás malos...? O ..., sólo recuerdos . Eramos tan jóvenes. ... Levanto mi copa por ti Chiqui y por esa preciosa sierra de Aralar ![]()
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"Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa, luego perdí la mar y entonces todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable.” |
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