Mi modesto homenaje a Robin Knox-Johnston al que pude saludar ayer en el Sail in Festival de Bilbao y entregarle como recuerdo la dibufirma de su velero, el SUHAILI, con el que venció en la Golden Globe y del que no se ha separado desde entonces:
Es un caso curioso, pues le construyó él mismo en la India en 1963, a los veintipocos años, con madera de teca, y lo ha conservado toda su vida. O sea, ha sido su único velero, señal de lo orgulloso que está de él. Otros navegantes famosos suelen tener varios a lo largo de su vida, siempre buscando una mayor eslora o más comodidad. ¡Y nos reconoció que aún está haciéndole reformas!. Un gran navegante y un gran barco. Ojalá lo disfrute aún muchos años, aunque también reconoció que ya se sentía viejo para otra vuelta al mundo (¡!).