Mi experiencia la primera que me cogió ese carajal fué en una travesía de l'Estartit a Barcelona. Empezó un buen carajal y al pasar por delante del cabo Begur las olas eran tal que la punta del barco en ocasiones se ponía en vertical y cuando venía la bajada era como una montaña rusa. Rompí la mayor, porque no tuve narices de poner un rizo. La otra fué hace dos años viniendo de Mallorca, primero tormentón, luego una ventada de narices (aunque aquí ya pude poner rizos al estar preparado). La sensación es que el barco va donde la mar quiere, el aerogenerador dando vueltas como un loco, pero no las astas, el mismo aerogenerador que no aguanta las rachas y se vuelve loco. Intenté ponerme de popa y dando gas a tope y aprovechando la bajada de una ola hicimos un viraje que tocamos agua con las orejas. Al llegar a 2 millas de puerto unos nubarrones bajos impedían la visibilidad, tanto que un helicóptero vino a guiarme con su luz para entrar en puerto (nunca se lo podré agredecer). La otra fué este año pasado en la travesía Ibiza-Mallorca, que también tuvimos una buena, en la misma línea. Yo te puedo decir, que mi experiencia es la de poner los máximos rizos posibles, rezar para que el motor aguante, ir vigilando las olas para poder pillar todas las que pueda por la aleta y no pillar ninguna o casi ninguna de través, y todas las que pueda no pillarlas de proa. Todo los demás es dejarlo a que la fortuna esté conmigo. En esos momentos, aparte de atarte, y estar con mucha tensión, el único buen recuerdo que tengo es sobre el barco y lo que aguanta, lo bien que pilla las olas (es crucero-regata) por su gran manga, su baja altura de popa y su proa recta. Yo y mi família le estamos muy agradecidos ya que lo ha demostrado.
Si puedes evita estos carajales, aunque si navegas dudo que puedas evitarlos todos. Así que llevar un buen barco, bien preparado, fiable, sobre todo el motor, lo es todo.
