Prorrogado, con el mismo club, y la única consecuencia es pagar, pagar, pagar, y pagar, para dejarlo bien bonito para cuando venza la próxima concesión devolverlo a la administración como nuevo y que no te crujan.
En resumen:
Uno consigue el permiso para construir un puerto, lo paga de su bolsillo, paga el canon de la concesión religiosamente cada año, y cuando se acaba la concesión debe retornar las instalaciones en perfecto estado a la majestuosa administración, que le pondrá nuevas condiciones si quiere renovar...



