Gracias por compartirlo y gracias por la sinceridad.
En mi caso, también tengo que agradecer la ayuda a un amigo.
Después de 20 años de salir al mar a motor, sin haber navegado nunca en un velero ni de patrón ni de grumete, compré una pequeña embarcación a vela latina. Me había hartado de leer libros sobre la vela latina, pero los primeros meses de aprendizaje fueron descorazonadores. El barco no andaba, y si andaba, lo hacía hacia donde él quería, que casi nunca era hacia donde yo quería.
Un día invité a un amigo con mucha experiencia en veleros marconi. Salimos de puerto a motor, icé velas y el tío miró el aparejo de arriba abajo y me soltó: "No tengo ni idea de como funciona todo esto, pero vamos a hacer lo siguiente: yo te digo como quiero las velas y tu mueves lo que sea para ponerlas a mi gusto".
Desde aquel día empecé a navegar de verdad.
