Es una excelente noticia que incluso puede suponer una oportunidad para el turismo de avistamiento de cetáceos. No quisiera que fueran acosadas, pero quizás asi, el interés económico ayude a cuidarlas y evitar a que sean hostigadas por quien pueda pensar que compiten por los recursos pesqueros.
La paradoja es que los últimos estudios serios de poblaciones de ballenas se remontan a la época en que eran una especie comercial y dudo mucho que ahora se interese ningún organismo oficial en saber si esos avistamientis responden a un verdadero crecimiento de la población, a un cambio de costumbres de los animales o a un comportamiento puntual y herratico de unos pocos ejemplares.
Mi sueño sería que se encontrarán a gusto y que pudiéramos convivir con tan magestuosos animales.
