Las cosas son muy relativas y también, por supuesto, en el arte de navegar. Bernard Moitessier navegó el mundo sin motor.
Es cierto que eran otros tiempos, Pero el tema tampoco ha cambiado tanto. Sin embargo "una de las pocas leyes rigurosas de la historia es que los lujos tienden a convertirse en necesidades y a generar nuevas obligaciones" (estoy citando a Yuval Harari en su obra "Sapiens").
A la mayor parte de la gente "normal" se nos hace muy duro pensar en prescindir de los practiquísimos servicios de un motor en nuestro barco velero. Pero sin duda ninguna con la mentalización adecuada se puede circumnavegar a vela con un motor auxiliar con autonomía reducida, que tiene ademas la ventaja de que se puede alimentar de los elementos naturales como el sol, el viento o la corriente del agua y al que en las marinas le llenamos el tanque de combustible desde un enchufe en el patalan.

