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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#26
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muy bien detallado la ruta de REIDAR ANDERSON, y sus comentarios ...
respecto al ICC mira esta pagina ... https://www.marine-education.co.uk/ryacevni/ creo q emeiten el certificado valido , y examen online 20 libras? http://www.cevni.info/ y esta con toda la senalizacion...q no es poca Editado por Noruego en 16-04-2019 a las 19:59. |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Noruego | ||
dhow (16-04-2019) | ||
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#27
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Hoa @Noruego, justo en eso estaba. Gracias! Aunque todos los que han hecho los canales me dicen que nadie les pidio el ICC, y algunos lo hicieron sin tenerlo. Pero siempre mejor tenerlo por si acaso, y si se puede hacer el examen online a ese precio lo sacaré. Las señales me las tengo que estudiar de todas formas...
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#28
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El cofrade Humberto hizo la misma travesía hace algunos años, te dejo un enlace a su relato, por si te sirve de ayuda:
https://foro.latabernadelpuerto.com/...ad.php?t=78638 |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a J.R. | ||
dhow (17-04-2019) | ||
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#29
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La verdad que 15000 por el transporte es demasiado, eso xuesta traer 15 contenedores de China a Alicante
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#30
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Buenos dias a tod@s
Finalmente, y despues de una semana de mucho sufrimiento, zarpe anoche de Garraf y ya he hecho mis primeras 40 millas.... solo 1800 más hasta mi destino.... si es que lo consigo. No mando fotos pq voy cortillo de datos, pero cuando pille wifi intentare subir algunas. De momento parte meteo muy favorable, espero que sea un buen augurio. Seguiremos informando! Saludos |
| 4 Cofrades agradecieron a dhow este mensaje: | ||
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#31
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Cita:
Buena proa dhow, envía fotos y detalles de la derrota ![]() ![]() ![]() ![]() |
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#32
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Buena proa!
Espero algún día hacer la misma ruta, así que seguiré con atención tu aventura No te preocupes por pasarte de fotos y comentarios. ![]() |
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#33
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Bueno, pues como lo prometido es deuda, aquí está la crónica de mi viaje... O mejor dicho, de la primera mitad de mi viaje. La iré enviando en varios posts, así no os aburro.
![]() Después de cuatro días de muchos preparativos, ya que el barco llevaba abandonado un año y medio, el cuatro de junio a las cuatro de la mañana cambio el aceite de la inversora, que es lo único que queda en mi checklist y ya estoy listo para zarpar. Arranco el motor, lo cual inevitablemente despierta Gerardo, mi tripulante, que por más que insisto en que puede seguir durmiendo no quiere perderse el comienzo del viaje. Veinte minutos después de salir del puerto le dejo de guardia y me voy a dormir. Estoy rendido. Cuando despierto ya estamos a la altura de Mataró y el viento empieza a soplar por la aleta de estribor a 15 nuditos, perfecto para apagar el motor y preparar algo de comer. Poco después ya son 20 los nudos y nos movemos a casi siete y sin despeinarnos. Eolo ha decidido ayudarme en este inicio de viaje. ![]() El día transcurre con dulzura, y al caer el sol ya estoy dejando por babor el Cabo de Creus y adentrádome en el Golfo de León. La noche sin luna, cuajada de estrellas, pero mi mirada descansa hipnotizada sobre nuestra estela fluorescente. Al amanecer, el viento empieza a soplar de levante y pasamos la mañana ciñendo, que es un rumbo en el que mi barco se siente muy cómodo. Así que a las 12 en punto, en solo 32 horas, ya estamos entrando en Sete, casi sin haber usado el motor. El viaje no podía tener mejor comienzo. ![]() En la marina de Sete me habían dicho que no me preocupara, que solo desconectara los cables y tres marineros se encargaban de todo por menos de 50 euros. No me lo podía creer, y efectivamente, era demasiado bonito para ser cierto. La realidad es que los tres marineros lo único que hicieron es quedarse mirando como hacíamos todo nosotros. Incluso tuve que subir al mastil para pasar la maroma de la grua. La cuna no solo no me la montaban ellos, sino que me vendian el tripode (dos maderos atravesados por un tornillo) por 20 euros. Señalando un contenedor lleno de maderos le pregunté que si esos tambiéneran de pago a lo que me respondió que no. Rebuscando en el contenedor encontré un madero con hendiduras que iba perfecto sobre mi balcón de proa así que lo guardé en el barco no fuera a ser que cambiaran de opinión en el precio, y me fui a dormir con la promesa de que al día siguiente subiríamos el palo a primera hora. Así fue, y a las doce del mediodía ya estábamos saliendo del puerto con el mástil estibado sobre cubierta. Teníamos que salir al mar porque el puente levadizo que da acceso al canal estaba estropeado, así que pasé algunos nervios con el oleaje, pues no estaba muy seguro de que mi estiba del palo estaba preparada para tanto meneo. Afortunadamente, aguantó y poco después estábamos navegando por el canal, con marismas a los dos lados. ![]() Pensaba que el piloto automático no serviría de nada en los canales y ríos, pero pronto descubrí lo equivocado que estaba. Sin piloto habría sido un infierno ya que no puedes distraerte ni cinco segundos. Con tierra a los dos lados cualquier error significa un accidente, y con el piloto a cargo del rumbo puedes permitirte relajarte un poco. Llevo el ICC que me saqué hace tres días y el CEVNI que me saqué online dos horas antes de salir, con lo cual reconozco esas señales que significan "ve a cuatro kilometros por hora y haz una señal acústica". Creo que estas primeras señales son las únicas que obdezco en el viaje, al ver que las lanchas pasan a seis nudos y todo el mundo me mira sorprendido cuando hago sonar la bocina. Una y no más, a donde fueres haz lo que vieres. La noche se va acercando y como no tengo luces en el barco, hay que parar. Intentamos llegar al amarradero de un restaurante, muy despacito, pero tocamos fondo. Estos canales no están preparados para barcos de quilla. Afortunadamente cuando ya está a punto de hacerse de noche del todo encontramos este embarcadero. Todo perfecto... Bueno, casi todo... Porque los mosquitos están más hambrientos que nosotros. ![]() Al día siguiente, después de varias millas más de marismas, llegamos a nuestra primera esclusa. Le digo a Gerardo que cuando entremos en la esclusa tiene que subir las escaleras con una amarra y pasarla por uno de los norays que hay arriba. Al poco el señor de la esclusa abandona su caseta llevándose las manos a la cabeza. "Pero qué hacéis?". No sé, perdone, es mi primera esclusa... El hombre nos explica que nos tenemos que amarrar en unas cruces que hay en la pared. Ah usted perdone. Y teneis que poneros un chaleco salvavidas, es obligatorio! Ah, ejem, pues desolé. ![]() Unas millas más adelante el paisaje cambia radicalmente al acercarnos al Petit Rhone, un brazo del Ródano que desemboca algunas millas al oeste de la desembocadura principal. Bosques frondosos en ambas orillas y de nuevo muchísimas aves. El paisaje es muy bonito, recuerda un poco a los ríos tropicales con tanto verde a los lados. La corriente ya nos frena, vamos a cuatro nudos, pero sabemos que en unas horas saldremos al Ródano y allí la corriente será mucho más fuerte. Efectivamente, en cuantro entramos al Ródano nos ponemos a dos nudos así que toca subir el motor de vueltas. El Ródano es muy distinto de lo que imaginaba. Pensaba encontrar mucho barcos grandes de mercancías, pero por allí no hay ni cristo. También pensaba que habría puertos industriales en ambas orillas, pero tampoco, nada más que bosques. Avanzamos penosamente, sorteando algún que otro tronco flotante, y cuando el sol empieza a caer, llegamos a la primera esclusa del Ródano. Todas las esclusas del ródano son calcadas. La central hidroeléctrica a un lado, la esclusa al otro lado, y en el lado de la esclusa una fila de pilones para que se amarren los barcos grandes y un pequeño amarradero para los barcos pequeños. Allí nos quedamos a dormir, que por hoy ya ha estado bien. ![]() Editado por dhow en 15-07-2019 a las 22:23. Razón: display image |
| 16 Cofrades agradecieron a dhow este mensaje: | ||
Acasimirocasper (16-07-2019), ANTARTIC (27-04-2022), Chemaximus (03-09-2019), chicharrillobilb (16-07-2019), chukel (20-07-2019), Eimer (16-07-2019), Fer.druida (16-07-2019), J.R. (16-07-2019), lamardealboran (16-07-2019), LEC (16-07-2019), lormar (16-07-2019), nalari (16-07-2019), Ouessant (16-07-2019), Pititis (16-07-2019), ponzoa (09-09-2019), Tritongolfo (02-09-2019) | ||
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#34
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Muy buen relato.
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¡Fantástico relato, esperamos el ep 2 de la temporada!
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Buena aventura.
La seguire como si la estuviera viviendo. ![]() |
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me apunto a segurte
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#38
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¡Disfruta de ese crucero que recordarás siempre, y nosotros disfrutaremos de tu estupendo relato!![]() |
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#39
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Los días Ródano arriba resultan algo monótonos. El paisaje esta bien, y suponiendo que tuviéramos tiempo para hacer turismo, hay muchos lugares interesantes que visitar. Pero el tiempo apremia. Todavía mas de 1500 millas en linea recta hasta mi destino, y mi periodo de vacaciones no pagadas termina el 5 de julio así que vamos dejando atrás lugares que lamentablemente no hay tiempo para visitar. Avignon, Valence.... Solo pensamos en millas, y en llegar lo antes posible a Lyon. Gerardo no se queja de esto porque también tiene interés en llegar a Lyon antes de que se acaben sus vacaciones, o de lo contrario tendrá que coger uno o más autobuses hasta el aeropuerto. Nos alternamos en la bañera, pero hay realmente poco que hacer. Hay mucho menos tráfico del que esperábamos y el río es muy ancho con lo que entre esclusa y esclusa tenemos tiempo para relajarnos, sacamos los altavoces a la bañera y ponemos música, hacemos una competición de a ver quien hace los mejores espagueti, y hablamos.... Nos conocemos hace muchísimos anos pero aun así, siempre tenemos mucho de que hablar y eso ayuda a que los días se hagan mas amenos. Hemos navegado mucho juntos y Gerardo conoce el barco casi tan bien como yo, con lo cual puedo confiar ciegamente en su criterio cuando le dejo al mando.
![]() Aun así, llevo mucho estrés acumulado por los preparativos, por todas las incertidumbres que rodean el futuro de este viaje. Mi mayor preocupación es que cuando Gerardo se marche me quedo solo y no veo nada claro que pueda continuar en solitario. Pasar esclusas en el Ródano no es demasiado complicado, pero en los amarres normalmente hay bastante corriente y no sé si seré capaz de amarrarme yo solo. Las cornamusas de los pantalanes están muy bajas con lo que hay que pasar las amarras con ayuda del bichero o saltar, y con la corriente que hay, lo primero es difícil y lo segundo parece arriesgado. ![]() Llegamos a una esclusa en la que nos toca esperar así que le digo a Gerardo que me deje intentar amarrarlo yo solo... Intento detener el barco junto al pantalán, me deslizo por debajo del palo, corro a por el bichero, engancho la amarra al bichero.... y ya estamos dos metros mas abajo de la cornamusa asi que suelto amarra y bichero, corro hacia la bañera, me deslizo bajo el palo y vuelvo al timón, avante poca, la proa se abre así que tengo que dar una vuelta completa, nuevo intento.... Y así unas cuantas veces corroborando lo que ya sospechaba, este viaje no puedo hacerlo en solitario... Mi estrés empieza a irritar a Gerardo, que no para de decir "Tranquiiilo". El confiaba en que tras los primeros días se me bajaría el acelerón que llevo, pero no es así. Mi cabeza salta de una preocupación a otra y no logro tranquilizarme. Algunas preocupaciones afortunadamente se disipan. Por ejemplo, el consumo de gasoil es mucho menor de lo esperado, muy buena noticia, ya que en mi ruta no abundan las gasolineras. Llevo dos jerry-cans y un carrito que ya hemos utilizado para repostar en una gasolinera de coches, pero esto es algo que consume mucho tiempo y el tiempo es también fuente de preocupación. ![]() Había leído que los encargados de las esclusas en Francia eran encantadores. Desde luego, no en el Ródano. En casi ninguna esclusa contestan cuando me anuncio por la radio, ni en inglés ni en francés. Y sin embargo les oímos hablar con los barcos grandes, a ellos sí que les responden. Freno a Gerardo cuando quiere soltar algún improperio por la radio. "Putos gabachos!!". Deja, no vaya a ser que hablen con los de la siguiente esclusa y nos puteen más todavía.... ![]() LLevamos dos días aguantando los chaparrones de una ciclogénesis explosiva que lleva mi nombre: "Miguel". La logramos esquivar en el golfo de León pero ahora nos ha pillado de lleno y no queda otra que aguantar. Cae de tal forma que ni siquiera bajo la bimini se puede estar seco. Menos mal que he traído mi ropa de invierno de Suecia, porque hace un frío que pela. Seguimos haciendo millas, a buen ritmo a pesar de la corriente, nuestro secreto: la perseverancia. desde el amanecer hasta el anochecer el motor no se detiene salvo cuando alguna esclusa nos obliga a parar cinco o diez minutos. Hablo por el móvil con Silvia, mi ex, y le cuento mis temores de seguir en solitario. Le pregunto si puede acompañarme. Me dice que tiene que pensárselo. No me extraña. La última vez que navegamos juntos, en Cerdeña, la verdad es que acabamos fatal... Nos hemos cruzado con algún velero, pero ninguno en nuestra dirección. Tiene sentido. ¿Qué otro idiota va a dejar el Mediterráneo en el mes de junio para marcharse al norte? Lo que si vemos son cruceros fluviales de lujo, unos cuantos, llenos de jubilados aburridísimos que parecen despertar ante la visión de este barco desastrado y nos saludan con la mano. ![]() Casi cada día hablo con Gina, la chica del Illa tortuga https://elviajedetortuga.blogspot.co...on-pk-242.html. Desde que la contacté hace más de un mes contándole mis planes y pidiéndole consejo no ha dejado de ayudarme. Que habría hecho sin su ayuda!! Cada día que me pregunta cómo va la cosa la acribillo a preguntas, pero nunca parece molestarse. Qué encanto de mujer!! Silvia me ha mandado un mensaje diciendo que aterriza en Lyon el dia 13. Bien!! Es hora de poner música. "I get by with a little help from my friends" El día está gris cuando finalmente llegamos a Lyon el día 11 de buena mañana. Garraf-Lyon en una semana! Todo un record! El puerto deportivo es magnífico, justo en medio de la zona turística, con un gran centro comercial cerca y sin embargo muy tranquilo y agradable. Hemos llegado incluso con tiempo suficiente para que Gerardo se pueda duchar antes de coger su avión de regreso. Sus compañeros de viaje lo agradecerán, porque llevamos cuatro días sin ducharnos. ![]() Me despido de Gerardo, que se cuela en el tranvía confiado en que si llega el revisor sólo tendrá que hacerse el sueco. Le estoy muy agradecido, sin él no habría sido posible llegar hasta aquí tan rápidamente. En la marina de Lyon hay una pareja de daneses con un bebé que están llevando su velero de 12 metros hasta Dinamarca y por tanto van a seguir la misma ruta que yo. Hablamos de alternativas, y nos inclinamos por el canal Rhone-Rhin, parece que hay menos esclusas y el descenso del Rhin debe ser más rápido, mientras que la ruta por el canal des Vosgues, aunque dicen que es más bonita, tiene casi 50 esclusas más. Más tarde cuando vuelvo de hacer la compra me dicen que han hablado con un noruego que venía por los Vosgues y les ha informado que esa ruta está casi impracticable a causa de las algas, con lo cual la decisión queda tomada. A los daneses no les volveré a ver, pero me acordaré de ellos más adelante... Aunque mejor no adelantarme. Mañana más. |
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Acasimirocasper (18-07-2019), Eimer (17-07-2019), J.R. (17-07-2019), lamardealboran (17-07-2019), Tristan Primero (17-07-2019) | ||
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#40
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Silvia está encantada con el puerto de Lyon. Ella ha vivido a bordo de este barco casi diez años con lo cual sabe de sobra apreciar las duchas maravillosas de esta marina. Pasamos el primer día haciendo turismo por la ciudad y llenando el barco de víveres. Lyon es una ciudad que merece la pena visitar y se come de maravilla, aunque también es cierto que después de la dieta de espaguetis de la última semana, cualquier cosa me habría sabido a gloria.
![]() Lyon no sólo es atravesado por un pedazo de río como es el Ródano, sino por dos. El otro es el Saone, y ambos convergen en el centro de la ciudad. El Saone es por donde nuestro viaje va a continuar. Encontramos un poco menos de corriente así que ya nos movemos a cuatro nudos y el paisaje también es más bonito, más salvaje. Me ha sorprendido gratamente el buen estado de la naturaleza en los ríos de Francia. Enorme cantidad de pájaros de todo tipo, incluidas rapaces, peces enormes que de cuando en cuanto saltan fuera del agua y mucha vegetación. Lamentablemente, fuera de Europa la naturaleza no tiene tan buenas noticias, pero despierta algo de esperanza ver con qué fuerza se recupera en cuanto le damos un respiro. La primera noche Saone arriba nos deja en un puerto que tiene gasolinera. Lamentablemente el surtidor no funciona con tarjetas extranjeras y el capitán del puerto ya no vuelve hasta mañana. Bueno, no podremos repostar pero al menos el amarre va a salir gratis. Para estar bien seguro, pongo el despertador a las seis de la mañana. El madrugón tiene recompensa, el amanecer es mágico, una capa de neblina cubre el agua y el cielo va cambiando de color a cada minuto. La corriente es mucho más suave, y el barco se desliza sin problemas río arriba. ![]() La siguiente gasolinera ya está en Chalon sur Saone. Llegamos sobre las 12 del mediodía, repostamos, amarramos y vamos a dar una vuelta por la ciudad. Cuando regresamos encuentro una nota sobre la cubierta del barco. En ella un señor inglés me informa de que lamentablemente ha golpeado el mástil de mi barco mientras amarraba, pero cree que no ha causado ningún desperfecto. Voy a verle a su barco y en primer lugar le agradezco que haya dejado la nota. Es un hombre muy amable. Me acompaña hasta el barco. Parece que no hay desperfectos. Ha golpeado la base del mastil, que es la parte más sólida, pero... me dice que ha desplazado el mástil hacia proa más de un metro. Entonces me fijo mejor y... vaya. El soporte de la antena del radar ha golpeado contra la cabina y se ha partido. O sea que no ha sido un "golpecito", ni mucho menos. El hombre me dice que evalúe los daños que él me abona el importe de la reparación sin ningún problema. Y así de pasada dice una cantidad "200 euros". Bueno, así de entrada no tengo ni idea de lo que puede costar. Le digo que tengo que evaluarlo, porque además habrá que ver si la antena todavía funciona. ![]() El hombre vuelve a su barco y Silvia y yo comenzamos a hablarlo. En seguida nos viene a la memoria un incidente parecido en Almerimar, donde un alemán embistió mi barco amarrado y también me ofreció "arreglarlo entre nosotros" sin dar parte al seguro. Aquello acabó fatal y terminé lamentando no haber dado parte al seguro. Así que vuelvo al barco de este hombre. Cuando menciono la palabra "insurance" su expresión cambia por completo. Me dice que solamente tramitar el parte le sale más caro que pagarme la reparación. Yo le cuento mi experiencia previa con este tipo de arreglos amistosos e insisto en que creo que es mejor solución, para eso están los seguros... Su amabilidad va dejando poco a poco paso a cierta tensión, así que para intentar suavizar las cosas le digo que lo tengo que consultar con mi compañía de seguros y que ya le diré algo. A los cinco minutos aparece en mi barco, ahora con una actitud decididamente hostil. Quiere sacar fotos de los daños. Ningún problema, adelante. Más tarde hablo con el marinero del puerto que me dice que sí, que lo ha visto todo. Esto me deja pensando qué habría ocurrido si no hubiera habido testigos... tal vez no habría encontrado ninguna nota sobre la cubierta. Todo esto me reafirma en que lo mejor es dar parte. Le pido los datos al marinero y llamo a mi seguro. Todo esto va a retrasarme pero qué se le va a hacer... Al día siguiente por la mañana reanudamos el viaje. He decidido que lo más sensato es hacer la reparación en Travemunde, donde tengo intención de subir el palo de nuevo, ya que quiero asegurarme de que, cuando se monte el nuevo soporte, la antena no haya sufrido daños. Y eso no lo puedo comprobarlo con el mástil sobre cubierta. Cerca del mediodía llegamos a la esclusa que da acceso al canal Rhone-Rhin. Allí un esclusero muy amable nos explica que las primeras setenta esclusas (de las 130 que tenemos que pasar para llegar al Rhin) las pasamos nosotros mismos con un mando a distancia que nos facilita. Perfecto. Salimos de la esclusa y no hemos hecho ni cien metros cuando ya vemos la segunda. Madre mía. Esto es lo que nos espera durante toda la próxima semana. Esclusa tras esclusa. Solo hay 100 millas en linea recta entre el Saone y el Rhin, pero se avanza muy lentamente. Hacer 20 millas en un día es una auténtica hazaña. Y para rematar una ola de calor extremo ha llegado de repente, subiendo el termómetro por encima de los 30 grados. En las esclusas no hay manera de evitar el sol. Te lo comes con patatas. Todo el frío que he pasado en el Ródano no es nada comparado con esto. Sudamos para avanzar y al final de cada día, mirando el cómputo de millas en el Navionics me dan ganas de llorar. Y yo que pensaba, "menos mal que a partir de aquí ya no hay corriente en contra". Corriente es verdad que no hay, pero las esclusas me frenan mucho más que las corrientes. Navegar por los canales es bonito. Cuando logro olvidarme de la cantidad de esclusas que me esperan, consigo disfrutarlo. De vez en cuando nos adelanta alguna bicicleta, lo cual me sirve para darme cuenta de que cinco nudos, en realidad, no es nada... Silvia dice que se lía con el piloto así que cuando se queda al mando lleva el timón a mano. Y es en uno de esos momento en que está al timón que de pronto suena un pitido. La temperatura del motor! No sale agua por el tubo de escape!. Rápido, el ancla. Fondear en un canal de diez metros de anchura no se puede hacer a lo loco, porque a poco que bornees te vas contra la orilla así que tengo que esperar a que el barco esté casi detenido. El filtro está lleno de algas. Lo limpio. Arranco. sigue sin salir agua... Tiene que ser el grifo de fondo. Me las veo y me las deseo para sacar el tubo del grifo, pero finalmente lo consigo. Un puñado de algas lo ha atascado completamente. Retiro las algas y arranco. Sigue sin salir agua... Que cojones...? La bomba? Me dispongo a desmontar la bomba pero me detengo a pensar... Es imposible, las algas no pueden alcanzar la bomba ya que el filtro está de por medio. Vuelvo a revisar el filtro... Está limpio. Joder... Vuelvo a retirar el tubo del grifo de fondo... Sale agua pero... Tal vez no la suficiente. Meto una varilla por el grifo y... Ahora sí! Un chorro de agua sale disparado. Vuelvo a montar todo, arranco y... Voilá. ![]() Hemos tomado la ruta del Rhone-Rhin para evitar las algas pero parece que las algas son un problema también aquí. De modo que la rutina de las esclusas cambia a partir de ahora. Mando a distancia, semaforo verde/rojo, apertura de compuertas, entrada a la esclusa, amarre, parada del motor, accionado de la palanca de llenado y corriendo al interior a limpiar el filtro del motor. A pesar de limpiar el filtro en cada esclusa, a veces el barco pierde velocidad entre esclusa y esclusa. Primero pensaba que era debido a que iba arrastrando algas con la quilla o la pala del timón, pero descubro que la pérdida de velocidad se debe, sorprendentemente, a que el filtro se atora y el motor pierde potencia por el esfuerzo adicional que supone mover la bomba. Las primeras veces que esto ocurre hago un fondeo de emergencia y limpio el filtro, pero pronto depuro la técnica. Apago el motor, dejo a Silvia al timón y corro a limpiar el filtro. Cuando volvemos a arrancar todavía nos movemos a dos o tres nudos y de esa forma se pierde mucho menos tiempo. Pero cada vez hay más algas y empiezo a temer por lo que pueda encontrar más adelante. Llegamos a un tramo en el que el agua ni siquiera se ve. Con el motor a plena potencia no hacemos más que medio nudo. Se me hace eterno pero finalmente llegamos a la esclusa. Es un alivio relativo ya que mi preocupación ha crecido varios enteros. ¿Habrá tramos peores que este? ![]() A Silvia tampoco le agrada mi nivel de estrés, pero a diferencia de Gerardo, ella también se estresa, sobre todo con las esclusas, que no le gustan nada. Así que pasamos el día intentando tranquilizarnos el uno al otro de un modo muy poco convincente. A las seis de la tarde, aunque todavía nos quedan horas de luz, decidimos parar en un embarcadero, porque estamos saturados. Silvia se va de paseo y vuelve con un manojo de flores. Más tranquila. Menos mal. De momento hemos conseguido no tomarla el uno con el otro y eso ya es un triunfo. La convivencia es difícil, son muchas horas juntos en un espacio muy pequeño y encima pasando nervios, pero el recuerdo de otros viajes infernales hace que nos esmeremos en mantener la armonía y en cierto modo lo vamos consiguiendo. El perito de mi seguro me ha llamado por teléfono y viendo lo complicado que va a ser realizar el peritaje del estropicio a lo largo de mi ruta, me dice que haremos un peritaje "online" con una app que sirve para eso. Lo único que necesito es tener buena cobertura telefónica pero eso es también un problema. La mayor parte del tiempo no hay cobertura alguna, y cuando la hay es muy débil. Finalmente encuentro un lugar donde tengo tres rayitas y conseguimos relizarlo con éxito. Hay que ver. Mi móvil no sólo tiene todas las cartas de navegación, el plotter y los partes meteorológicos, no sólo me permite hablar con mis seres queridos, poner música, hacer fotos y vídeos, sino que también me ahorra una cita complicada con el perito, que seguramente que me habría hecho perder mucho tiempo. El tiempo sigue siendo mi mayor preocupación. Avanzamos muy despacio. Ya hace diez días que llegué a Lyon y cuando miro el mapa y veo la escasa distancia que he recorrido en ese tiempo se me cae alma al suelo. Menos mal que todavía no sé que la velocidad seguirá cayendo en los próximos días, cuando salgamos al río Doubs... Pero creo que esto ya os lo cuento mañana. Editado por dhow en 19-07-2019 a las 01:23. |
| 14 Cofrades agradecieron a dhow este mensaje: | ||
Acasimirocasper (18-07-2019), ANTARTIC (27-04-2022), Chemaximus (03-09-2019), Fer.druida (18-07-2019), J.R. (18-07-2019), Kiro (18-07-2019), lamardealboran (18-07-2019), lormar (18-07-2019), mr.robinson (18-07-2019), Pititis (18-07-2019), ponzoa (09-09-2019), Tristan Primero (18-07-2019), Tritongolfo (02-09-2019), xento (18-08-2024) | ||
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#41
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Cita:
![]() ![]() 5-6 nudos es la velocidad de la corriente en la ria de ferrol y con 27 cv la afrontan muchos barcos sin problema. , |
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#42
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![]() El canal Rhone-Rhin se alimenta de las aguas del río Doubs. Es un río pequeño, de montaña, y en las primeras millas me alegro mucho de dejar los canales e incorporarme al río, que recorre por un paisaje muy bonito y está libre de algas. Pero la alegría me dura poco. A las pocas horas se escucha un ruido "clonk". Hemos tocado el fondo! Me apresuro al mando del motor para cortar pero... demasiado tarde. BANG! El barco para en seco. De cinco nudos a cero en una décima de segundo. Con el golpe Silvia ha salido disparada de la bañera y cae al interior del barco. "¿Estás bien?" No contesta, se duele del golpe. Afortunadamente su mano se ha aferrado a algo y el golpe ha sido en la pierna. Si no podríamos estar lamentando algo peor. Durante las próximas semanas, el moratón que tiene en la pierna, del tamaño de una mano, va a ir pasando por todos los colores del arco iris. Por el barco no temo, es de aluminio y mi quilla puede aguantar ese golpe y otros peores, pero me pregunto cómo es posible que no esté balizado el río en ese punto... Ni una boya roja ni una verde, tengo que adivinar cómo salir de aquí. Doy atrás poca y seguimos chocando con rocas, solo que ahora lo que choca primero es la pala del timón. Aunque también es sólida cada golpe me duele. Finalmente llegamos a una piscina entre las rocas. Me voy a proa y busco el camino. Habrá un camino? Joder, dicen que por aquí pueden ir barcos de hasta 1.80 de calado y yo calo 1.60... Como es posible... Entonces me acuerdo de esos daneses que conocí en Lyon y que vienen detrás de mi con su bebé... No tengo su teléfono, ni forma de avisarles... Y no sé que puede pasar si un barco de fibra se da un golpe como el que yo me he dado. Aguantarían los pernos? Aguantaría la fibra? Aquí me gustaría conocer la opinión de otros cofrades. Lo intentamos por la derecha de las rocas, muy despacio... Pero volvemos a tocar. Atrás de nuevo. Miro el navionics. La ruta recomendada es por la orilla izquierda. Hacia allá voy, muuuy despacio y poco a poco avanzamos... A un nudo. Unas paladas alante de vez en cuando y punto muerto. Yo en el balcón de proa y Silvia al timón vamos sorteando las rocas hasta que el río vuelve a ganar profundidad. Entonces dejamos avante poca y a menos de tres nudos vamos avanzando. El río gana profundidad de nuevo, pero tardo en recuperar la confianza. Unas horas más tarde, cuando ya me he relajado pensando que aquello ha sido un problema aislado, cuando nos movemos de nuevo a cinco nudos volvemos a tocar fondo. Al menos esta vez es arena, pero nos hemos metido bien. Atrás toda pero aquello no se mueve. Dejo el motor respirar y pienso... Con el tráfico que hay por aquí, igual nos quedamos aquí hasta mañana esperando que alguien nos remolque fuera. Finalmente decido una maniobra algo arriesgada. Meto avante con el timón a una banda y corto motor. Inmediatamente meto atrás toda con el timón a la vía y centímetro a centímetro vamos saliendo. Sí!!! Estamos flotando de nuevo. Respiro... Llegamos a un embarcadero y amarramos. Miro la carta. Todavía tenemos muchos tramos de Doubs que recorrer en los próximos días y eso me preocupa. Caigo en la cuenta de que toda la señalización que puedo esperar en el río son esas pequeñas señales que indican la distancia aproximada entre la orilla y el canal principal. A partir de ese momento, para mí esas señales son religión. A pesar de ello, todavía hemos de tocar rocas un par de veces y embarrancamos algunas veces más, pero sin consecuencias porque ahora vamos mucho más despacio y en cuanto se ve el fondo bajamos el ritmo. Esto nos hace avanzar aún más lento. ![]() En los próximos días, a pesar de navegar desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche, el Navionics me dice que hemos hecho quince míseras millas. Pero lo peor no es lo lento que vamos, sino la duda de si encontraremos un punto realmente impracticable. Entonces sólo cabría sacar el barco del agua, y mandarlo por carretera al Rhin, una maniobra que seguramente llevará semanas. Mi nivel de preocupación va en aumento, pero intento mantener a raya mi estrés y pensar sólo en el siguiente tramo, en la siguiente esclusa. Qué lástima no poder ir más relajado para disfrutar del paisaje. Es realmente increíble, pero apenas puedo encontrar un momento para hacer fotos de manera casi furtiva. Hemos desarrollado un lenguaje de signos para comunicarnos desde la proa a la bañera. Normalmente yo en la proa y Silvia al timón, avanzamos milla a milla. Cada milla es un pequeño triunfo, y cuando se vislumbra el semáforo de la siguiente esclusa respiro aliviado y voy al timón. ![]() Hemos hecho ya 60 de las 75 esclusas que funcionan con mando a distancia. Quien las diseñó parece que lo hizo con mala idea. En lugar de colocar la palanca de llenado siempre en la misma banda, cada dos o tres esclusas se cambia de banda, lo cual nos obliga a cambiar los dos balones de lado. Cuando tenemos que amarrarnos por babor es más complicado porque el palo sobresale más de este lado, nos entorpece el acceso y si no estamos atentos toca en la pared de la esclusa. Ya me he cargado la antena VHF del tope del palo. No es que valiera gran cosa, era muy vieja, pero me alegro mucho de haber quitado la veleta, porque si no lo hubiera hecho ya estaría rota también. Apenas hay puertos o amarraderos y los pocos que hay tienen muy pocos servicios, con lo que normalmente dormimos en la entrada de alguna esclusa. Ya hemos perdido la cuenta del tiempo que llevamos sin ducharnos. Nuestro aseo es con un barreño, primero la cabeza, luego el resto del cuerpo y por último los pies en remojo media hora. El mejor momento del día. ![]() La dieta algo monótona, por lo que cuando al final del día siguiente llegamos a un pueblo y vemos un cartel que pone "permitido amarrarse 24 horas" lo celebramos como merece. Vamos hasta el supermercado local y nos regalamos con algunas delicatessen. Mañana devolvemos el mando a distancia. No sabemos qué significa esto exactamente, si será mejor o peor, si las esclusas con esclusero serán más fáciles de pasar o más difíciles. Pero antes de eso tenemos que pasar el túnel de Besançon. ![]() No tiene ningún misterio, una esclusa a la entrada y luego ir a oscuras por un canal de cinco metros de ancho, casi se agradece el fresquito que hace en el túnel. Después del túnel llegamos a una esclusa donde un esclusero encantador nos pide el mando y nos anuncia lo que nos espera. Pasaremos cinco esclusas y un puente levadizo y luego vendrá una escalera de diez esclusas seguidas. "Oiga y por que no ponen todas las esclusas por la misma banda si no es mucho preguntar?" Se encoge de hombros. "Por lo menos las cinco siguientes son todas por babor". Le damos las gracias y nos despedimos. "No no, adios no, hasta ahora. Yo soy el esclusero de las cinco esclusas". Ah... Pues genial. Poco después de dejar la esclusa le vemos adelantarnos con un ciclomotor. Cuando llegamos a la siguiente esclusa ya nos está esperando con las puertas abiertas, nos ayuda a amarrar y acciona la palanca. Así da gusto. Pasamos las cinco esclusas en un santiamén. Ahora sí se despide de nosotros. Desde luego este hombre si que ha sido muy amable. Nada que ver con los escluseros del Ródano. ![]() Vamos a por la escalera. El nuevo esclusero nos informa que estamos en el punto más alto de nuestra ruta. 360 metros de altitud. Desde aquí todo es cuesta abajo. Bajar esclusas es más rápido que subirlas, pero la entrada es un poco más complicada, porque entre el agua y el bordillo solo hay unos centímetros, de modo que una vez frenado el barco y cuando la amarra está pasada, salto fuera para asegurarme de que no nos subimos encima del bordillo. Cuando el barco ha bajado lo suficiente y las defensas nos separan del bordillo salto dentro de nuevo y bajo a limpiar el filtro del motor. Para cuando termino, ya hemos bajado. A arrancar y a por la siguiente. El esclusero que nos ha acompañado durante las últimas quince esclusas se despide y nos informa que al día siguiente, a las ocho, tenemos que estar en la siguente esclusa, porque hay poca agua y tienen que bajar los barcos de dos en dos. Iremos con unos holandeses. El esclusero de hoy es muy simpático. Silvia dice que tiene mucha cara de francés. Yo le digo que estamos en la Alsacia, y que igual que tiene cara de francés podría tener cara de alemán. Ella insiste que es obvio que es francés, está clarísimo, son otros rasgos, los alemanes son más... No sé, tienen otro aspecto. Le preguntamos si es nacido en la Alsacia. "Que va, yo soy serbio". Ja ja ja. Silvia, que buen ojo tienes. Cuando nos despedimos de él le preguntamos ¿Cuantas esclusas nos faltan para llegar al Rhin? "Pocas". Ya estamos entrando en Mulhouse. Parece que no es una visión habitual un velero por estos canales porque desde los parques de la ciudad, llenos de gente, todo el mundo nos mira con cierta sorpresa. El canal se hace más ancho, las esclusas están menos seguidas, y con escluseros tan dedicados hoy ya estamos rondando las cuarenta millas y eso que sólo son las cinco de la tarde. Una hora más tarde llegamos a la última esclusa, la que nos dará finalmente acceso al Rhin. Dudamos entre quedarnos en el puerto o seguir adelante. Hemos tardado ocho días en pasar el canal Rhone-Rhin. Vamos a seguir... |
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#43
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En cuanto nos incorporamos al Rhin la velocidad empieza a subir. Voy cantando en alto: Seis nudos, seis y medio, seis con ocho, siete, siete con dos, siete con cuatro, siete con ocho! Ocho nudos! Ocho con dos! Ocho con cuatro! A ocho nudos y medio el viaje cobra una nueva perspectiva. Y solo tenemos seis esclusas por delante hasta Estrasburgo!
Las orillas están muy separadas y como es domingo hay poco tráfico de mercantes. En la orilla de babor Francia, en la de estribor Alemania. Así iremos, recorriendo la mismísima frontera otras 140 millas. ![]() Embriagado por la velocidad, se me olvida la hora, llegamos a la primera esclusa a las ocho y media y vamos directos hacia dentro. Cuando estamos saliendo de ella esclusa me doy cuenta: solo nos queda una hora de luz, y no hay ni un solo punto de amarre hasta la siguiente esclusa. Llegaremos? La opción de dar la vuelta y enfrentarme a esta corriente no es nada atractiva, por lo que aprieto el motor un poco y nos ponemos a nueve nudos. Un poco apurados, pero a las diez menos cuarto ya estamos amarrados en la siguiente esclusa. Todavía queda algo de claridad. Hemos redondeado el día. El día ha sido largo, llevo sin para desde las siete y media de la mañana, pero la recompensa está ahí. Mi Navionics dice 59 millas. Si el Rhin sigue así, esto va a ser un paseo hasta el canal de Mitteland. No tengo fuerzas para celebrarlo, ni siquiera para cenar. Me tumbo y me quedo dormido. Al día siguiente el objetivo es llegar a Estrasburgo. Solo hay seis esclusas y cincuenta millas y a ocho nudos de velocidad deberíamos llegar sobre las cuatro de la tarde. Todo va de perlas en las primeras tres esclusas, pero cuando llegamos a la cuarta... Lamentablemente nos informan de que hay una avería. Los operarios están tratando de solucionarlo. Otros dos barcos de recreo están esperando con nosotros. Hartos de flotar esperando nos amarramos. Una hora más tarde abren la compuerta y entramos a la esclusa. Estamos en plena ola de calor y el termómetro lleva varios días por encima de los treinta grados, de modo que la espera se hace eterna. Un grupo de operarios baja a reparar algo y nos dejan dentro de la esclusa otros veinte minutos, sudando a chorros. Finalmente suena la sirena que indica que la compuerta se va a cerrar y salimos, aliviados por la brisa que producen nuestros ocho nudos y medio de velocidad, pero hartos de sol. Los otros dos barcos van más rápido que nosotros y digo "corred corred, ya nos veremos en la siguiente esclusa. Entre que os anunciais, os preparan la esclusa os la abren y os amarrais llego yo y bajo del tirón". Efectivamente, cuando llegamos a la siguiente esclusa ahí están los dos. Pero no dentro de la esclusa, sino fuera. "Bueno, al menos yo esperaré menos". La espera se alarga, y cuando finalmente el semáforo avisa de que la esclusa va a abrirse, nos ponemos en fila india y dejamos pasar a un gran carguero. Grande no, muuy grande. El carguero tarda una eternidad en entrar en la esclusa mientras nos torramos bajo el sol. Finalmente se amarra y entonces entra uno de los barcos pequeños, luego el otro y... Nos ponen el semáforo en rojo. Mierda!!! Me tengo que comer mis palabras. Un operario de la esclusa está en las proximidades y entablamos conversación. Me dice que lo siente mucho pero que no cabíamos, que tendremos que esperar. Ahora van a subir ahora dos cargueros grandes y después viene otro carguero grande. Nosotros bajaremos con él. De acuerdo. Media hora más tarde, cuando finalmente los cargueros están saliendo de la esclusa, el mismo señor viene a hablar conmigo. "Tengo malas noticias para ti". No me digas... "Viene otro carguero grande de manera que tendréis que esperar. Después de que bajen estos dos cargueros van a subir otros dos y luego ya bajaréis vosotros." Joooder. Que se le va a hacer.Ahí nos quedamos sudando como pollos otra hora hasta que finalmente entramos en la esclusa solos. Estas esclusas son inmensas y cuando tu barco es el único dentro de la esclusa la sensación es muy extraña. Finalmente salimos de la maldita esclusa a las ocho de la tarde. ![]() Parece que no vamos a tener tiempo de llegar a Estrasburgo. Tendremos que dormir en la esclusa que hay cinco millas antes. Es un fastidio porque queríamos llegar a puerto y mañana dedicar el día a aprovisionarnos y hacer turismo... Pero qué se le va a hacer. Cuando llegamos a la esclusa son las nueve y cuarto. Les llamo por teléfono, y les pregunto si me puedo quedar en donde estoy amarrado. Me dicen que no. Y al otro lado? Detrás del carguero que hay amarrado en la orilla opuesta? No, tampoco. Mire es que no llevo luces y ya es un poco tarde, solo para la noche y salgo mañana temprano. No, no se puede. Malas noticias. Nos puede bajar entonces para que lleguemos hasta Estrasburgo? Vale, en quince minutos cuando termine de subir un carguero. De acuerdo. Se nos va a hacer un poco de noche pero son pocas millas. Vamos a ello. Cuando finalmente estamos amarrados en la esclusa las puertas no se cierran. Un hombre joven viene andando desde la torre de control. Tarda al menos siete minutos en llegar hasta nosotros. Nos dice que como vamos sin luces. Le muestro el palo encima de la cubierta. Creo que está claro. "Tendríamos que haber llegado aquí a las cuatro de la tarde pero una esclusa estaba averiada y en la otra nos han tenido dos horas y media..." "Además", me interrumpe, "los de la esclusa anterior nos tendrían que haber avisado de que veníais y no nos han dicho nada". Ya oiga, pienso, y que tal si nos vas bajando para que no se nos haga de noche del todo en vez de estar aquí de charleta? Al final nos felicita por llevar el chaleco salvavidas puesto y se vuelve a su torre de control. Otros diez minutos. Cuando se abre la compuerta ya casi es noche cerrada. Arrancamos en seguida para salir cuanto antes pero el hombre se asoma por la ventana y nos grita "llamadme por telefono". Bueno, eso hago, le llamo por teléfono. Entonces me pasa con su jefe que es todavía más cabeza cuadrada que él. "Esto que estáis haciendo no puede ser, si os pilla la policía os va a caer una gorda a vosotros y otra a mí, tened mucho cuidado. A que puerto vais?". Bajar el Rhin a oscuras es un reto, pero encima tener que estar manteniendo una conversación telefónica con este anormal que lo que tenía que haber hecho es dejarme amarrar... Veinte minutos me tiene al teléfono, y al final me conmina a que llame cuando llegue al puerto. Le aseguro que lo haré y me esfuerzo por no mandarle a tomar por culo. Si me hubiera bajado directamente ya estaría en puerto, pero no, claro me tiene que soltar su sermón. Llegamos a Estrasburgo como un barco de contrabandistas. Voy rezando para no encontrarme con la patrullera. En la carta veo que hay un puerto en el lado alemán un poco antes de llegar a Estrasburgo. Sobre la marcha le digo a Silvia que vamos a entrar en ese puerto, la entrada está justo detrás de ese puente, así no tendremos que atravesar toda la ciudad sin luces. Antes de llegar al puente empiezo a virar, de manera que el barco pasa bajo el puente de costado. Silvia no entiende que con la corriente que hay esa es la maniobra correcta y se cree que he perdido el control "Que pasa??" "No pasa nada, es así como hay que entrar con esta corriente". Clavo la entrada y unos segundos después estamos en aguas calmas, en un puerto que duerme. Nos amarramos y unos minutos después también nosotros estamos durmiendo. Editado por dhow en 22-01-2021 a las 19:20. Razón: errata |
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#44
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Finalmente podemos pasar ese día planeado de turismo en Estrasburgo. La ciudad es bastante bonita pero el calor sigue apretando.
![]() El paisaje que hemos recorrido hasta aquí por el Rhin, salvo un pequeño tramo, es muy arbolado. Transcurre entre la Selva Negra en el lado alemán y el bosque de los Vosgues en el lado francés. A partir de aquí el paisaje se deteriora enormemente. Refinerías, industria pesada y muchísimo tráfico que forma un oleaje muy desagradable. ![]() ![]() Pero después de pasar la última esclusa, el paisaje mejora y mi estado de ánimo también. Vamos lanzados a más de nueve nudos y sin esclusas esto va a ser un paseo. ![]() Al final del día hemos hecho ochenta millas, y eso que hemos empezado un poco tarde. Hemos parado en un puerto que está prácticamente desierto. Llamo por teléfono al número que viene en el Navionics y me contesta el hafenmeister, pero su inglés es tan bueno como mi alemán de manera que pasamos cinco minutos en un diálogo de besugos del que al final consigo lo más importante: el código de la puerta. Y para pagar? No entiende "pay", ni "money", ni "tariff"... Le pregunto "Es gratis?" "Ja Ja " "Ohhh Danke, danke". Que gozada, amarre gratis con agua y electricidad, eso si que es hospitalidad. Media hora más tarde descubro un cartel que viene escrito en alemán e inglés. En él se informa del procedimiento de check in: se coge un sobre de aqui, se rellenan los datos del formulario, y se mete en el sobre el formulario con el dinero dentro: tarifa por noche 10 euros, con electricidad 12. O sea que este señor me ha dicho que es gratis porque se ve que le resultaba tan complicado explicármelo que lo ha dado por imposible. Por un momento dudo si dejar el dinero. Pero finalmente no lo hago ¡Que aprenda inglés! ![]() En algunos tramos el Rhin es tan ancho que parece que estas en el mar. El oleaje que montan los barcos también ayuda a dar esta sensación. En varias ocasiones los pantocazos y los rociones nos hacen recordar el Mediterráneo. ![]() Al día siguiente llegamos a los cañones del Rhin. Aquí el río se estrecha para pasar entre montes y la velocidad de la corriente se dispara. Llegamos a tener picos de once nudos. Cuando me acuerdo de los días de sufrimiento para hacer diez millas en el Doubs y ahora hacemos la misma distancia en una hora y sin ningun motivo de preocupación. Por fin el viaje parece que gana momento y llegar al báltico ya no parece tanto una quimera. En este tramo el paisaje es muy bonito, alternándose las laderas boscosas con los viñedos y sucediéndose ciudades pintorescas, muchos castillos y algunos palacios espectaculares. ![]() ![]() Todo pasa muy deprisa porque la corriente nos arrastra a toda velocidad. Las boyas de balizamiento se hunden bajo la fuerza del río y al pasar bajo los puentes hay que cuidarse mucho de acercarse a los pilones, porque el barco puede girar bruscamente en los remolinos. Afortunadamente esto ya lo traigo aprendido del Ródano: cuando hay corriente fuerte, pasa bien lejos de los pilones. A las seis de la tarde ya estamos en Koblenz. Tenemos algunas horas de tarde para hacer compra y dar una vuelta y es tiempo mas que suficiente para empezar a pensar en lo que viene más adelante. El Rhin es muy rápido así que es posible que mañana entremos en el canal de Mitteland. Allí empiezan de nuevo las esclusas y la velocidad del viaje volverá a caer. Y si sigo por el Rhin hasta el mar? En tres días podría estar en Amsterdam. Mientra que con el tiempo que me queda de vacaciones es posible que no pueda llegar a Travemunde. Hay otras ventajas en esta opción. Los alemanes no hablan nada de inglés y yo no hablo nada de alemán. Travemunde es un sitio pequeño y Amsterdam una gran ciudad donde habrá muchas opciones, muchas tiendas náuticas, muchos mecánicos... y un aeropuerto. El aeropuerto más cercano a Travemunde es Hamburgo, a casi cien kilómetros. Y para continuar viaje desde Amsterdam tengo dos opciones: ir al canal de Kiel por el mar del Norte o, en caso de encontrar mal tiempo, ir por la ruta de los "palos en alto", donde se puede circular con el mástil arriba por aguas interiores hasta casi el canal de Kiel. Teniendo en cuenta todos los factores, me voy a acostar con la decisión tomada. El destino final de este tramo de viaje es Amsterdam. Con el nuevo plan desaparecen un poco las prisas y podemos incluso permitirnos un poco de turismo, con lo cual decidimos que nuestro siguiente destino va a ser la ciudad de Colonia. Llegamos a Colonia sobre las cuatro de la tarde. La ola de calor todavía continúa y ni siquiera con la velocidad del barco se refresca uno. Cuando ya estamos a menos de una milla del puerto nos cruzamos con una patrullera de la policía alemana que, cuando nos ve, vira en redondo y se pone a nuestra popa. Bajo de vueltas el motor y se abarloan. Una agente muy sonriente me pregunta que dónde me quiero parar para enseñarles los papeles. Le digo que nos dirigimos al club náutico de Colonia que está muy cerca. "De acuerdo, os seguimos". Silvia está muy nerviosa. "Tranquila, llevamos todo en regla". Me esmero en todas las maniobras y la verdad es que bordo la entrada al puerto y el amarre. La policía salta de la patrullera al pantalán y se dirige a darnos la mano, siempre muy sonriente y amable, lo cual siempre es de agradecer. Lo primero que me pregunta es la nacionalidad. Soy español. Ah... ¿Y por qué lleva bandera belga? ¿No es suyo el barco? Le explico que Bélgica permite registrar barcos a cualquier ciudadano comunitario. ¿Y dónde está el número de matrícula? Entonces le explico que la normativa belga no requiere que pongamos el número de matrícula sino solo el nombre del barco y su puerto base. La conversación se anima cuando le digo de dónde vengo y a dónde voy. ¿Y el permiso de patrón? Le explico que la normativa belga no requiere ningún tipo de titulación, pero no obstante tengo el offshore español (patrón de yate) y me he sacado el ICC y el CEVNI antes de hacer este viaje, o sea que no tengo el carnet físico pero sí los papeles que muestran que he aprobado. Me dice que le enseñe todo y entro al barco a por los papeles. Silvia sigue muy nerviosa. La policía le dice que luego tenemos que ir a hablar con el capitan del puerto para registrarnos y ella dice "Yes yes" y sale disparada. "No, ahora no, luego", le dice la policía. Y se para en seco. Si, sabiendo que llevamos todo en regla, se pone tan nerviosa, no quiero imaginar cómo estaría si llevásemos contrabando. Desde luego, nos hace parecer sospechosos de algo. Pero la poli sigue con su tono amable, acepta los papeles de mi examen del ICC. Satisfecha, nos da la mano y nos desea buena estancia en Colonia. Colonia es una ciudad bastante sosa, lo único bueno que tiene es que, como en todo Alemania, los restaurantes son muy baratos. Lamentablemente pinchamos de mala manera al escoger el restaurante y cenamos fatal. El bajo Rhin tiene un tráfico salvaje. A la altura de la frontera entre Holanda y Alemania pasa una media de 600 barcos mercantes al día. El río es bien ancho y en general no es un problema, pero los barcos que suben te piden el cruze por estribor muy a menudo, supongo que a causa de la corriente, y eso hace que tengas que estar bastante atento. El peor problema del tráfico es el oleaje, que me hace sufrir, sobre todo por el mástil. Afortunadamente parece que mi estiba es buena porque ha habido balanceos y pantocazos que me han hecho temer que se saliera de sitio. Yo pensaba que al dejar el Rhin para coger el canal que lleva a Amsterdam el tráfico de mercancías desaparecería, pues suponía que Rotterdam se llevaría la mayor parte del tráfico, pero no es así. Los canales de Holanda nos hacen sufrir otra jornada de pantocazos, incluso peor, creo que debido a que las orillas del canales son totalmente rectas y las olas rebotan una y otra vez en las orillas. Algunos tramos de canal son muy pintorescos, con urbanizaciones de casas flotantes y los típicos molinos de viento holandeses, pero al irnos acercando a Amsterdam el día se va poniendo gris y el paisaje suburbano es bastante feo. ![]() ![]() En la última esclusa, entramos detrás de un gran barco mercante y dos barcos pequeños. El mercante se amarra por babor y los barcos pequeños por estribor a popa de él. Yo lllevo las defensas por estribor por lo que les adelanto y me sitúo justo delante de ellos. El capitán del mercante me dice que ahí no me ponga, que me vaya alante del todo. Le hago caso. Esta esclusa es de las grandes pero a diferencia de las esclusas del Rhin y el Ródano tiene el sistema de cruces en las paredes como las esclusas pequeñas. Eso te obliga a ir cambiando la amarra según vas bajando de una cruz a la siguiente, pero con cuidado de no quedarte a la deriva. Como estamos muy cerca de la compuerta el tirón de la corriente me abre la popa y como estoy haciendo fuerza para mantenerlo recto, no tengo oportunidad de cambiar la amarra, de manera que estoy amarrado a un noray que está a tres o cuatro metros por encima del barco y cada vez más alto y la corriente va en aumento con lo que soy incapaz de enderezar el barco. A esto se une la mala suerte de que justo a la altura de la punta del mástil hay un hueco por el que transcurre una escalera. La punta del mástil se encaja entre dos escalones y Silvia no tiene fuerza para sacarlo de ahí. La dejo a cargo de la amarra, que ya poco hace, porque está amarrada a seis metros sobre nuestras cabezas y corro a la proa para empujar el barco y sacar el mástil de ese hueco pero... demasiado tarde. La luz tricolor, el último accesorio que quedaba vivo en la punta de mi mástil queda destrozada. Aún así, no me lamento demasiado porque he llegado a temer por el mástil mismo. Joder, después de doscientas esclusas tiene que ser en la última esclusa. Ni haciéndolo a propósito. Media hora después amarramos junto al varadero donde quiero realizar las reparaciones. Es la tarde del 1 de julio. Han sido veintiocho días de travesía y sólo he hecho la mitad del camino entre Barcelona y Estocolmo, pero me doy por satisfecho. Creo que lo más difícil ha quedado atrás. Ahora solo queda navegar. Los siguientes días transcurren buscando piezas, cosiendo el puño de la génova, cambiando el aceite y el filtro del motor y limpiando los tensores de los obenques. También hay tiempo para hacer algo de turismo. ![]() Una familia de gallinas, padre madre y tres churumbeles feísimos pero muy graciosos, se encarga de devorar nuestro pan duro. Los padres, muy concienzudos, no prueban bocado, todo para sus pollitos. Solo cuando los pollos rechazan la comida empiezan ellos a comer, pasándoselo el uno al otro de forma muy solidaria. Cuatro días después, Silvia vuelve a Madrid y yo a Estocolmo. El soporte del radar va a tardar en llegar dos semanas de modo que es mejor que me reincorpore al trabajo y vuelva cuando esté listo. Mañana vuelo a Amsterdam a continuar con mi viaje. En principio iba a venir Gerardo a acompañarme pero le han surgido problemas y parece que no va a poder ser. Silvia se ha ofrecido a acompañarme pero no quiere ni oir hablar del Mar del Norte y quiere que lo hagamos por los canales. El parte es buenísimo para hacerlo por mar, en cuarenta y ocho horas podríamos estar en el Báltico, pero no hay manera de convencerla, me lee el artículo de la Wikipedia que dice que el Mar del Norte es muy peligroso para la navegación por sus grandes tormentas y yo le digo que estamos en pleno mes de julio, que el parte es genial... No hay manera. Al final, viendo que el parte es perfecto para hacerlo por mar saliendo el lunes, le he dicho que prefiero hacerlo en solitario. Tengo diez días y me gustaría al menos llegar a algún puerto del sur de Suecia. Hay varios que tienen buena comunicación por tren con Estocolmo y a lo largo de agosto podría ir acercando del barco durante los fines de semana. Si tomamos la ruta de los canales, aparte del retraso que supone de por sí, me arriesgo a que haya mal tiempo cuando tengamos que salir al Mar del Norte y quedarme atascado unos días. Por cierto que si alguien ha hecho esta ruta y me puede dar algún consejo al respecto lo agradecería. Y con este último post cierro la crónica de la primera parte de mi viaje. La siguiente entrega ya llegará en el mes de agosto, así que. Tabernero! Una ronda para todos!! Editado por dhow en 20-07-2019 a las 15:58. |
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#45
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Que pena que haya que esperar, estoy enganchado
Me alegra que de momento te gaya ido todo bien. Espero tus siguientes pasos Unas rondas de lo que gustes Enviado desde mi SM-J510FN mediante Tapatalk |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a Pititis | ||
dhow (02-09-2019) | ||
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#46
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Interesante, pero en tu caso estresante.
Que tramos recomendarías para hacer de vacaciones tranquilamente en barco con poco calado? Esta en mis planes de futuro próximo el turismo fluvial. tonitutusaus |
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#47
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Hola Dhow, ¿pudiste reempreder la travesía y llegar a Suecia? Con el final de agosto, estamos ansiosos de nuevas lecturas post-veraniegas.
![]() Buen viento
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"La vela es el medio más lento, más caro y más incómodo, para ir de un sitio donde se está bien, a otro donde no hay nada que hacer"
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dhow (02-09-2019) | ||
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#48
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Cita:
![]() ![]() ![]() Buff, eres mi héroe... espero algún día poder hacer una gesta similar... |
| Los siguientes cofrades agradecieron este mensaje a chicharrillobilb | ||
dhow (02-09-2019) | ||
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#49
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Cita:
Eso si, la música de consulta del dentista yo se la cambiaría ja ja Ponte una que te guste |
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#50
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No os voy a desvelar el desenlace para no hacer spoilers, pero he tenido muy poco tiempo para escribir. Esta semana os pongo otro capítulo.
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ANTARTIC (27-04-2022) | ||
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