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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Vamos a ver si esta vez llevo el barco a buen puerto
![]() ![]() ![]() Salimos de Abidján a finales de Agosto de 1981 rumbo SE hasta el cantil de Gabón, no había nada de pesca por parte alguna y la idea del patrón era bajar hasta Angola donde en Septiembre del año anterior se hicieron grandes capturas de Listado (Katsuwonus Pelamis) con brisas en 14º de latitud Sur y entre 60 y 100 Nm de la costa. Navegamos sin descanso hasta la desembocadura del río Congo y a partir de ahí navegábamos de día y parábamos de noche porque en esas fechas cualquier cosa en forma de túnidos podía aparecer al Sur del río. No encontramos pesca alguna hasta llegar al 14º Sur pero al llegar allí sí que aparecieron las brisas. El agua del mar estaba a 18º C y de día hacía fresco pero es que de noche el frío era intenso. No había nada de viento pero sí un gran maretón, venían unas olas tendidas enormes del Sur de algún temporal desatado en Cabo de Buena Esperanza, seguro. Una permanente neblina estaba instalada en el ambiente que no dejaba ver el horizonte pero había buena visibilidad hasta unas 5 Nm. Cuando aparecimos por allí descubrimos que se nos habían adelantado el Almadraba Dos de 1.100 Tm y el Playa de Noja de 600, éste último llevaba cerca de 2 meses de mar y esperaba completar allí para irse a puerto. El otro había salido de puerto unos días antes que nosotros. Nuestro barco cargaba 1.000 Tm a tope, es el azul de la primera foto y esa era la segunda marea de mi primera campaña como capitán del barco con mi título recién estrenado el cual por cierto hube de ir a buscarlo al Ministerio, a Madrid con mi coche por vía de urgencia con carta de la empresa y demás documentos. Nada más llegar comenzamos a pescar, teníamos helicóptero a bordo al igual que el Almadraba y desde arriba se veían mejor las bolas de pescado pues las brisas eran finísimas y difíciles de ver desde el barco. El pescado estaba concentrado lomo con lomo como los bokartes en vivero sobrecargado dándose calor unos a otros mientras pastaban el rico plancton que abunda en aquellas aguas extremadamente ricas y verdes como moco. La zona de Angola y Namibia es una especie de nursery, un área de cría para el listado juvenil al igual que lo es la zona de Perú y Chile en el Pacífico. Desafortunadamente ese año los cardúmenes eran pequeños, capturábamos 15, 20 o 25 Tm por lance pero hacíamos 3 lances diarios y no tuvimos un solo lance blanco en aquellos días. El patrón volaba en el helicóptero con el piloto y yo estaba a los mandos en los lances. Siendo ambos novatos en aquella modalidad de pesca resultó que nos acoplamos a la perfección desde el primer lance y nos iba de maravilla. Cuando finalizábamos el cerco la brisa desaparecía de la vista y ya no se volvía a ver hasta el antesaco cuando comenzaban a venir listados sueltos en las mallas. A veces recibíamos la visita de algún lobo marino hambriento. Cuando salabardeábamos el pescado la cubierta se impregnaba de una especie de lodo color beige que desprendía un olor penetrante que no era otra cosa que el contenido estomacal de los listados capturados que daban en báscula un peso de 1,7 a 2 Kg. Una semana después de nuestra llegada a la zona el Playa se marchó a puerto sin completar porque se estaba quedando sin combustible mientras nosotros habíamos reunido 400 Tm, el Almadraba estaba pescando también menos que nosotros. Llegamos al día 12 de pesca con 700 Tm pescadas o algo más cuando recibimos el aviso del Almadraba que había encontrado aleta amarilla a la altura de Lobito, en el 12º Sur y navegamos hacia allí despacio toda la noche para llegar al amanecer. Al día siguiente metimos 30 Tm de atún de 60 Kg unidad y quedamos en el sitio. El día 14 en zona de pesca largamos nada más amanecer a unos saltos de atún que desaparecieron nada más comenzar a largar el arte de cerco. Teníamos 3/4 de red embarcada y estábamos el patrón y yo en la cónsola de mandos hidráulicos cuando escuchamos un bocinazo, habíamos salido esa marea solo los 2 en el puente y no había nadie arriba en ese momento, me asomé por la banda de Er de la cubierta de botes y a 1 cable estaba parado un ballenero pintado de negro de 70 Mt de eslora. Subí al puente y en la amura del ballenero leí PROTECTOR ayudado de unos prismáticos, observé que además de la bandera de Angola aquel barco tenía izada una bandera del CIS que decía que quería establecer contacto por VHF. Llamé por el canal 16 y me informaron que el protector era un barco de Inspección y Fiscalización del Ministerio de las Pescas. Querían ver nuestra licencia de pesca y la patente de navegación del barco para verificar la verdadera identidad del mismo. Les dije que la licencia físicamente no estaba a bordo porque no llegó a tiempo para nuestra salida pero que estaba concedida y pagada, que podía enviarles las licencias de 1979 y 1980 para que vieran que la sacábamos cada año. Les dije también que el gobierno de mi país no me permitía entregar la patente de navegación a nadie pero que en su lugar les enviaría el diario de navegación sellado por la capitanía de Huelva que atestiguaba la identidad del barco. Para entonces ya estaba toda la red a bordo, el patrón en el puente, el barco parado y la panga al costado. Me respondieron que conforme, les insté a que arriaran el hermoso bote de tingladillo que lucían en su cubierta de botes para enviarles lo requerido y me respondieron que su bote estaba averiado y que les enviara el diario y las licencias viejas con nuestra panga. Lo que es actuar de buena fe, o como pardillos, o no sé. Le entregué el diario y las 2 licencias caducadas dentro de una bolsa al panguero y le ordené que se las llevara a los angoleños. Dos minutos después el simpático responsable de aquel barco nos comunicó que no habíamos enviado nada de lo requerido, que nuestro panguero estaba a bordo de su barco, que la panga estaba amarrada a su costado y que nosotros éramos los únicos responsables de lo que pudiera ocurrir con ambos, y finalmente nos conminaron a poner proa a Luanda, la capital del país. El patrón y yo quedamos consternados, el piloto y el mecánico del helicóptero menos, cobraban sueldazos fijos. Resultó inútil repetirles que consultaran con tierra si teníamos licencia o no, no querían soltar la presa, ante esta situación les pedí que nos enviaran la panga para izarla y poner rumbo a puerto, se negaron, les dije que si retenían al panguero a bordo no escaparíamos con la panga, no hubo manera. Me dijeron que me olvidara de la panga, que pusiera proa a puerto y que la panga la llevarían ellos de remolque. Les dije que una panga es difícil de remolcar, que no se podía llevar a todo trapo, que había que llevarla con un cable muy corto casi pegada a la popa para evitar que se hunda de proa...….. Todo fue inútil, pero por mucho que insistieron no consiguieron que diéramos avante hasta que lo hicieron ellos con la panga de remolque con un grueso cable. El panguero había apagado el motor antes de embarcar en el maldito ballenero. Afortunadamente aquel día la mar estaba como un plato. El barco aquel fue aumentando de velocidad a ritmo lento hasta que se estableció en 9 Kns, nosotros nos manteníamos a su banda de Br a 1/4 de milla sin perder de vista nuestra panga. Establecí contacto por HF con Pozuelo del Rey radio y a través de él contactamos con el armador a quien pusimos en antecedentes de lo que ocurría. El hombre preocupado como no podía ser menos nos prometió que de inmediato haría que nuestra licencia de pesca llegara a la Embajada de España en Luanda vía fax. Y se hizo de noche, antes habíamos encendido nuestra luces de navegación y 1 reflector que alumbraba nuestra cubierta de popa. A su vez en el ballenero pusieron también sus luces de navegación y se dignaron en encender también un lúgubre foco cuya luz amarillenta pretendía alumbrar la panga que llevaban por la popa sin conseguirlo del todo. La preocupación que nos daba perder la panga era algo rayano en lo sublime, si perdíamos la panga desgraciábamos al barco durante meses y en consecuencia aquella noche ni el patrón ni yo pegamos ojo, los demás tripulantes lo ignoro. Y amaneció al tiempo que llegábamos a la entrada del estuario de Luanda, cuando el rubicundo Apolo asomó por Oriente nos brindó un espectáculo precioso a la vez que sobrecogedor, 90 barcos de todos los colores la mayoría mercantes languidecían en aquel puerto natural inmenso. Según nos enteramos después muchos de ellos permanecían con la carga pudriéndose en las bodegas. En la parte más exterior de aquel hermoso estuario se degradaban 3 grandes atuneros construidos en Italia en 1977 para una compañía italo-angoleña, se trataban del Anzika, Loango y Manicongo, barcos de 76 Mt que estaban diseñados para cargar 1.500 Tm pues estaban hechos al estilo americano sin tanques de doble fondo para poder cargar más. El nuestro tenía 74 Mt y cargaba "solo" 1.000 Tm y ya era más que suficiente porque cargado parecía un submarino. Al primero de ellos lo conocimos trabajando a nuestra vera durante 1 año con resultados nefastos, el segundo navegó un par de mareas y el tercero no llegó ni a estrenarse. Cuando años más tarde los transportaron sobre un dique flotante a Pasajes para su reforma porque habían sido adquiridos por una empresa de Bermeo habían crecido arbustos en sus cubiertas, en la foto del Loango veréis un helicóptero sobre su puente. Xixili, Erroxape y Demiku se denominaron después. Nos llamaron del Protector para que paráramos máquinas para que 2 angoleños embarcaran en nuestro barco e hicieran una especie de practicaje hasta el muelle en el que debíamos atracar. Arriaron el bote que según ellos estaba averiado y vinieron 2 tipos uno de uniforme y el otro de paisano y nos pusimos en marcha. En el trayecto los nativos nos informaron que Angola estaba en guerra con Namibia, o sea que éramos pocos y parió la abuela. También nos enteramos que el Protector era un antiguo ballenero soviético que a buen seguro cobraron a precio de oro a los angoleños, tenía propulsión diesel-eléctrica con 4 motores diesel de 1.000 CV cada uno que movían sendos generadores eléctricos que a su vez movían el gran motor eléctrico que hacía girar la hélice. De esta manera podía navegar con 1 solo motor, con 2, con 3 o con los 4 según la velocidad que se deseaba alcanzar. Al mismo tiempo el suministro eléctrico del barco estaba también asegurado por medio de aquellos 4 generadores. Atracamos por Br a un desvencijado muelle menor que nuestra eslora pero previamente desatracó de él una patrullera de 40 Mt que después abarloó a nuestra banda de Er para que no pudiéramos pirarnos de noche (sic). En el muelle nos esperaban 4 nativos responsables de la fiscalía de pesca y les invitamos a que nos acompañaran al tentempié de media mañana a lo que accedieron gustosos, momentos después apareció por allí el adjunto de la Embajada de España, un joven simpático que creo recordar se llamaba Ángel, el embajador se había pegado el piro cuando comenzó el fregado armado. Cuando terminamos el party los inspectores nos invitaron a acompañarles a su oficina para entregarnos la denuncia que iban a redactar. Nos subimos al mercedes 300 del adjunto y seguimos a los 4 magníficos hasta su ruinosa oficina donde el mayor de ellos se sentó ante una máquina de escribir del Pleistoceno y cargó una cuartilla de tenues rayas horizontales como las que utilizábamos aquí hace medio siglo para escribir cartas, después se puso a teclear a la vez que clamaba en voz alta en portugués: 1/ No habíamos hecho ni puñetero caso a su requerimiento cuando se nos acercó. 2/ No teníamos izada la bandera de Angola. 3/ No teníamos la licencia de pesca a bordo. 4/ Habíamos arrojado la pesca capturada puesto que no embarcamos pesca alguna. Yo creo que era ésta última cuestión lo que más les jodía porque podían haberse hecho con unos cuantos atunes con los que en tierra como comprobaremos más tarde serían unos reyes. Había sido un lance nulo pero no nos querían creer. Total, que se nos imponía una multa de 4.000 dólares americanos en moneda convertible, uno de los grandes por cada uno de los "delitos" que habíamos cometido. Después convenimos el patrón, el adjunto y yo que en realidad era uno de los grandes para cada uno de aquellos 4 chorizos, estaba claro. Ellos no tenían autoridad para ponernos sanción alguna. Metí el papel que me dieron en un bolsillo y subimos al mercedes de nuevo, nos dirigimos a la casa del ministro de pesca pero éste se había ido de fin de semana desde por la mañana a no se sabía dónde, estábamos a viernes de un día de fiestas patronales de mi pueblo en 1981, y el país estaba en guerra. Para que digan que en África están atrasados...….. No querían decirnos su paradero y no se había inventado el teléfono móvil así es que nos marchamos a la embajada y de allí telefoneamos a la casa armadora y les informamos de lo que había, el armador como es natural nos dijo de 4.000 dólares era calderilla comparado con el valor de las 750 Tm de pescado que teníamos a bordo y que enviaría ese dinero de inmediato por valija diplomática, era un hombre encumbrado que frecuentaba altas esferas, no le costaría hacer lo que dijo. Nuestra licencia había llegado vía fax y el adjunto me la entregó, de inmediato volvimos a coger el bendito coche de Ángel y nos marchamos a almorzar al barco los 3 pues la hora estaba ya pasada. Cuando nos acercábamos al barco el adjunto nos señaló una gran esplanada donde se degradaban cerca de 300 coches nuevos iguales que el de Ángel que un mercante había descargado allí y nadie sabía de quién eran. Estaban varios años allí y resultaba imposible saber de qué color estaban pintados aquellos soberbios vehículos cuyos neumáticos estaban todos deshinchados. Muy cerca de ellos languidecían 50 cosechadoras gigantescas cuyo origen y epitafio era el mismo que el de los mercedes. Frente a la gran esplanada se erigía una nave como medio estadio de grande y en su interior se pudrían 10.000 Tm de suministro que otro mercante había descargado allí hacía 1 año. Sus puertas permanecían cerradas a cal y canto con gruesos candados. Por los muelles deambulaban famélicas cabras que curiosamente no se comían los matorrales ni la hierba de la parte de tierra, se comían los papeles y cartones que encontraban en su vagar. Después de cenar nos marchamos todos a dormir. A las 10 de la mañana del sábado apareció por allí Ángel y a instancias suyas nos fuimos los 2 a intentar localizar al ministro de pesca pero cuando nos disponíamos a montar en su coche color oliva claro noté un parloteo raro en el muelle a 20 metros de donde estábamos y me acerqué allí intrigado. Se trataba de Genaro, un engrasador gallego que era un elemento de cuidado, una especie de Papillón al que nunca se le movía un músculo de su rostro, un auténtico sinvergüenza pero en su trabajo era muy bueno, poco tiempo después estaba de caldereta. En fin, el angelito estaba a punto de cerrar un trato con un nativo al que quería comprar una metralleta de tambor Kalasnikov a cambio de 2 cajas de cerveza, le espeté enfadado: -¿Estás loco?, solo falta que después nos hagan un registro y encuentren esa jeringa. Ni se te ocurra- -Joder capi, sería bueno tener un arma de fuego a bordo por lo que pueda surgir- insistió ladino Pero me mantuve firme e hice correr al de la metralleta fuera de allí. En fin, también aparecieron por allí otras gentes queriendo colocar maría principalmente, esas porquerías en África en aquel entonces costaban parecido al tabaco rubio, no puedo garantizar que no se embarcara nada de eso en el barco. Nuestros esfuerzos por dar con el ministro de marras fueron infructuosos y a mediodía pasada la hora de comer regresamos al barco y llenamos la andorga, yo creo que en los 4 días que permanecimos allí detenidos Ángel engordó un par de kilos. A media tarde arribaron al muelle frente al barco 5 misioneros franciscanos a bordo de un desvencijado Ford fiesta que venían a visitarnos y les hice venir al salón de oficiales, se trataban de 4 vascos uno de ellos de Gernika y un maragato leonés que andarían entre los 50 y los 60. Estaban delgados los 5, no les sobraba un átomo de grasa a ninguno de ellos. Estuvimos de tertulia hasta la hora de la cena y por boca de ellos nos enteramos de muchas cosas que estaban sucediendo en aquel país otrora próspero. Resumiré para que esto no sea más largo que el Quijote: Desde que el país estaba en guerra con Namibia no existía comercio, estaba todo cerrado y por lo tanto solo se podía comprar algo en el mercado negro a precios astronómicos y en dólares, o sea comían solo los ricos. La moneda local era el kwanza pero de nada servía tener un camión lleno porque su valor era cero. La que fuera una ciudad magnífica y moderna resultado de la dominación portuguesa estaba ahora ruinosa, nada funcionaba, los ascensores de los rascacielos servían de gallineros para el cuádruple afortunado que poseyera algunas gallinas. Cuando se estrenaba un nuevo bus se le hacía funcionar sin cambiar nunca de aceite ni nada hasta que el motor reventaba. Cuando esto sucedía un gran camión empujaba al desgraciado bus a la cuneta y al día siguiente no quedaba de él nada más que la carrocería. Para suplir las pérdidas habidas en el frente de vez en cuando el ejército cercaba un barrio entero de la capital y cazaban a todo hombre en edad de combatir y se los llevaban, los uniformaban y les ponían un arma en sus manos. A menudo ponían a uno de aquellos soldados haciendo guardia en cualquier puesto pero a los 2 días cuando no aparecía nadie a relevarle el pobre desgraciado acuciado por el hambre y la soledad arrojaba su arma en cualquier esquina y se largaba a su casa. La inmensa mayoría de la población subsistía comiendo hierbas, arbustos y las hojas de los árboles. Afortunadamente para la mayoría de la población se sentía lejos del frente puesto que éste se desarrollaba al sur del país en la frontera con Namibia. Los admirables franciscanos se mataban a trabajar en la huerta que poseían en la misión, de ella sacaban el sustento para ellos y para el mayor número de nativos que pudieran ayudar pero evidentemente una misión ni cien pueden alimentar a todo un país. Angola había sido colonia portuguesa hasta no muchos años antes pero hubo una noche de cuchillos largos en aquel país que se rebeló contra la dominación de ultramar y en aquella aciaga noche corrieron ríos de sangre sobre todo en la capital, Luanda. Los nativos acuchillaron a todos aquellos portugueses que pudieron y violaron a sus mujeres e hijas. Centenares de personas embarcaron en cualquier embarcación que encontraron y se alejaron de la costa huyendo del horror para después morir ahogados como perros. Aquello fue una verdadera hecatombe para un país hasta entonces próspero. Ahora los nativos tenían su país en sus manos pero lo que antes estaba en manos de los portugueses ahora estaba en manos aunque solapadamente de los soviéticos los que por ejemplo se llevaban los diamantes y el oro de sus minas a cambio de un puñado de mercenarios que les ayudaban en su guerra contra los namibios. Un verdadero desastre. Los pobres misioneros no podían hacer más, hacía tiempo que habían rebasado el límite de sus posibilidades, alimentaban a los que podían con su propia comida, curaban enfermos y heridos, ayudaban a las parturientas y enterraban a los muertos. Y ahora viene lo peor, os lo aviso, a los recién nacidos mientras sobrevivían se les respetaba pero aquellos que morían acababan en los estómagos de sus familiares más cercanos, tal era la hambruna que había. Nos quedamos petrificados al oír esto.
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Stemma Proderi In Primis Bermei Editado por TXELFI en 09-05-2020 a las 23:55. |
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