Cita:
Originalmente publicado por mazatlan
El relato de Fabrice Amadeo saltando en el útimo segundo de un barco envuelto en llamas y de cómo logra asirse a la escala de cuerda de un carguero y salir alzado en volandas cuando la balsa rozaba el costado del buque subiendo y cayendo distancias de cinco metrios a cada balanceo pone los pelos de punta. Cuando se ha duchado y ha digerido el episodio le tiemblen las piernas pensando lo cerca que ha estado del fín.
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¡Es terrorífico! Cuando explica que la balsa no se suelta del barco por su rabiza, medio cegado por el humo, desorientado por las olas que está embarcando y se dice a sí mismo "bueno, tienes unos segundos para encontrar el cuchillo antes de irte a pique con el barco".
Son gente de otra pasta.