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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Saludos, fuente tall ship
Desde la Edad Media, siempre ha existido un tipo de buque de guerra diseñado para servir de columna vertebral a las flotas. Así ocurrió sucesivamente con la carraca, la galera, la galeaza, el galeón, el navío de línea, el acorazado y el portaviones. Durante el siglo XVIII la construcción de navíos de tres puentes se extendió a todas las marinas europeas, aunque en escaso número. Por ejemplo, la flota inglesa, la más importante de la época, durante el periodo que va de 1750 a 1790, solo fabrico seis navíos de línea de primera clase –first rate- con tres puentes y 100 cañones: Royal George (1756), Britannia (1762), Victory (1765), Royal Sovereign (1786), Royal George (1788) y Queen Charlotte (1790). Los primeros navíos británicos de 110 cañones fueron el Ville de Paris (1795) y el Hibernia (1804), mientras que con el Caledonia (1808) se alcanzo la cifra de 120 piezas de artillería. Este último era la copia del francés Commerce de Marseille (1788), que junto a los españoles Santísima Trinidad y Purísima Concepción fueron los mayores buques de guerra de la época. En España la aparición del navío de tres puentes es muy tardía, en comparación con Inglaterra y Francia, este retraso es en parte achacable a la decadencia que sufrió la nación en todas sus estructuras, particularmente en la Armada, a partir de la derrota de Las Dunas, en 1639. Pero no debemos creer que las tres cubiertas corridas eran una innovación para los constructores castellanos y aragoneses. España, que cuenta en este campo una rica tradición poco reconocida internacionalmente, las había introducido en sus barcos desde hacía muchos años. Los astilleros de Santander, Vizcaya y Guipúzcoa, en la costa cantábrica y los de Cataluña, en la mediterránea, producción grandes buques des el siglo XIV. Está documentada la existencia de la coca San Clemente de tres cubiertas y 500 hombres de dotación, botada en Barcelona en 1331; también el Real Edicto promulgado por Pedro IV de Aragón en 1354, citado por Capmany, incluye ordenanzas para aparejar naos de tres cubiertas con 150 hombres de dotación. En la expedición a Oran de 1756 participo una gran carraca de 1.000 toneladas, Asimismo, en las armadas de Álvaro de Bazán, el Viejo, Las capitanas y almirantas eran galeones y galeazas que alcanzaban las 1.200 toneladas y, a decir de Pantero Pantera, estaban dotadas de tres puentes. Si damos crédito a Michael Lewis, la Carraca Madre de Dios, apresada por Martin Frobisher en 1592, desplazaba cerca de 2.000 toneladas y tenía nada menos que siete cubiertas, Finchan cita la opinión de Walter Raleigh de que el combate de las islas Azores en 1591, uno de los buques españoles que apresaron al Revenge era el Phelipe, que llevaba tres andanadas de artillería en cada costado y once piezas en cada cubierta. Llevaba además ocho mas a proa para dar caza. Al igual que Inglaterra, España, desde mediados del siglo XVII, consideraba el número de las cubiertas o puentes que iban emplazadas las baterías de la artillería como el índice de la potencia o capacidad militar de los buques. Veitia escribía en 1671, refiriéndose a la clasificación de las embarcaciones: Unas de Pozo que son de dos cubiertas y eran las que antiguamente se preferían para la guerra, otras de una cubierta, lo cual solo puede practicarse en embarcaciones pequeñas; y otras de tres cubiertas, que llaman de Puente corrida, que es la fabrica que hoy florece, y ha parecido la mejor. |
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ayapitas (13-11-2023), Hakuna Matata (13-11-2023) | ||
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