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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#22
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Pues os cuento mis aventuras en rescates...
Me han tenido que rescatar dos veces y yo he rescatado dos: la primera, en un vela ligera (un cata Hobbie Cat, un Hobbie Wave): el diseño de este barco tiene, en mi opinión, un punto débil: el stay y los obenques se unen a un único punto en el palo mediante un solo grillete. El grillete falló y ¡PAF!, palo al agua. Era un fin de semana, y el club de playa en el que tenía el cata tenía una moto de agua vigilando a los que estábamos navegando. Se acercó, el monitor me ayudó a poner el palo sobre el trampolín (no hay una pieza física que sujete el palo al travesaño, o sea que no hubo daños), y me dijo que, como el viento soplaba directamente hacia tierra, llegaría sin problemas y que, si no, él me echaría un remolque. Efectivamente, llegué a la playa sin problemas, incluso tenía algo de gobierno con el timón. Una vez en tierra, un grillete nuevo y barco arreglado. Con el mismo cata, estaba otro día navegando, y me fijé que había una pequeña motora parada, y el piloto hacía signos subiendo y bajando los brazos. Me acerqué por si necesitaba ayuda, y me dijo que sí, que el motor se había parado y no arrancaba. Como, de nuevo, estaba el monitor en el agua con la moto de agua, me acerqué hasta él y le le expliqué el problema. El monitor le remolcó hasta la bocana del Port Olímpic y todo arreglado. Un par de años después, yo tenía mi primer crucero (un Hunter Europa), y había sustituído el depósito de combustible (muy viejo, de acero y con algo de óxido), la perilla de cebado y la correspondiente línea (que se veía muy rígida y cuarteada) por unos nuevos... pues resultó que los nuevos tenían un poro y, a la vuelta, con las velas ya arriadas y a motor cerca del puerto, el motor se paró y no había manera de que arrancara. Como el viento me venía entre el través y el largo, decidí desenrollar el génova, entrar a vela hasta la gasolinera, y que desde allí me remolcaran los marineros hasta mi amarre. Pero, una vez en la dársena, me pudo la soberbia y pensé: "un través, una popa, y directo a mi amarre. No hay por qué molestar a los marineros"... ¡y allá me lancé!... pero no caí que, dentro del puerto, los edificios y el malecón me tapaban el viento. Total, me quedé clavado en medio del canal y empecé a derivar lentamente hacia los barcos amarrados. Me agarré a uno, esperé a que pasara alguien cerca y le grité que, por favor, avisara a Capitanía. Poco después, venían los marineros con la chalupa y me remolcaron a mi amarre. Conclusiones: a) En un caso así, párate en el muelle de la gasolinera y no te compliques. b) Necesitaba un VHF pero ¡ya!. Y la última: ya con mi barco actual (un MacGregor 26X), había salido con mi cuñado y vemos un catamarán de vela ligera que había volcado. Nos acercamos y preguntamos si necesitaban ayuda. Las tripulantes (dos adolescentes) estaban haciéndolo bien, pero no tenían peso suficiente para adrizar el cata. Arrié velas, di motor y les pedí que cogieran la driza de sotavento, la pasaran sobre el casco que flotaba más, y me la pasaran. La atamos a la cornamusa de popa, di avante despacito... y el cata comenzó a adrizarse. Ya con el barco adrizado, se montaron, me agradecieron la ayuda y prosiguieron su camino. |
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