Buenas tardes de domingo, navegantes!! como hoy no he podido salir a navegar (comida familiar) y prescindiendo de la mitológica siesta mediterránea intentaré aportar (pido perdón por si se destila alguna chorrada) mi humilde punto de vista. Ubico mi disquisición en la bahía de Palma, sin ir más lejos. Cuántas personas tienen barco y cuántas no en Palma de Mallorca. Obviamente la mayoría no lo tiene y poco le importa el devenir de quienes lo tienen (sin obviar el mayor defecto nacional que es la envidia). Qué le interesa al ciudadano de a pie que no tiene barco: que las marinas aporten la mayor cantidad de dinero posible a las arcas del Estado para poder dar servicio a los ciudadanos, véanse carreteras, parques, etc. Mucho mejor si los aportantes son alemanes: pagan más y no los envidiamos porque no los conocemos. El problema es que estos dividendos sirven para hacer pistas de bicicleta, running, etc. Las obras de remodelación del paseo marítimo de Palma han costado 50.000.000 de euros aproximadamente. En ellas resalta una imponente pista de ciclo turismo y running, quilométrica pista por cierto, y un paseo para viandantes. El problema para mi radica en que el ESTADO, no ha entendido que el acceso al mar de los ciudadanos: pesca recreativa, piragua, vela en todas sus variantes, debería tener tanto valor como el simple paseo de viandantes por una ribera. Se ha dejado en manos de la iniciativa privada y la especulación el espejo de agua de la costa, que es propiedad del Estado y de todos los ciudadanos. Se ha erigido como medio de recaudación de impuestos y cánones la gestión de clubes náuticos, rampas de acceso al mar y demás. Porqué no se intenta hacer pagar para utilizar la pista de running en el paseo marítimo de Palma? PORQUE ES DE TODOS Y NO SE ATREVEN. Al mismo tiempo es de todos la línea de costa y los amarres que en ella se puedan ubicar. Yo abogaría por la existencia de una dirección general de disfrute de la NATURALEZA, con una regulación máxima y protección del medio, pero que entendiera como un bien fundamental para la ciudadanía el contacto y disfrute de la naturaleza; senderismo, montañismo, esquí, buceo, vela, pesca recreativa, caza, piraguismo, surf en todas sus acepciones, etc. Posiblemente, al converger un numeroso grupo de ciudadanos y de votos, se entendería la náutica como un bien social común y deseable parala salud y felicidad de la ciudadanía. Entonces saldría más a cuenta proteger a los ciudadanos usuarios de embarcaciones de 8 metros que a los de embarcaciones de 40 metros que pagan igual o más y dan menos trabajo a la marineria. El acceso al mar (con embarcación) debería ser un derecho, no un privilegio,

