Así son las cosas; cada vez es más habitual el incivismo, la falta de cortesía, la carencía de escrúpulos y la sirvengonzonería.
No se si es fruto de la educación que recibe ahora la gente o el entorno y mundo en que vivimos, pero creo que tiene mala solución si los educadores actuales o futuros son este tipo de energúmenos.
Me alegro de que al fin fuera un poco menos grave de lo que parecía, y comparto la rabia, fustración e impotencia que se siente ante estás situaciones.
Te invito a unas

para el mal trago.