claro claro...
como se siente extraño en eso de no mandar, la obligación principal de la armadora en este caso es ingeniárselas para crear un hábitat lo menos traumático posible, a fin de que el almirante no deje de sentirse importante. por ejemplo, "haz tu esto que eres más fuerte", "una cervecita?" la armadora triunfa en el momento en que el almirante dice "suerte que estaba yo, eh?"

aunque te quedes con las ganas de haberte dado un chapuzón, aunque no fondees donde te apetece, aunque no navegues hacia donde te gustaria...
salut!
