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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Dos son los grandes problemas de entendimiento entre las personas; uno que no se escuchan, y otro que no se toleran.
En ningún lugar de mis comentarios he hecho alusión a la Editorial Juventud en su totalidad, sino que he dicho que creo que le han metido un gol con este libro. Muy al contrario, he hablado de las grandes obras de náutica que ha editado. ¿No cabe otro juicio que la diatriba absoluta o el halago incondicional? ¿no puede haber un termino medio dónde se pondere lo que se crea bueno y se critique lo que se crea malo? ¿hemos de vivir en el mundo de las vacas sagradas? Gracias Capitán Barbosa, por poner una nota sensata. Jangada, me quedo con la PERRA GORDA, pero te has quedado sin la perra por precipitado. Tu ejemplo nada tiene que ver con este hilo. Creo que está más que claro, diáfano, que no critico la obra por insólita, sino por incoherente, por exagerada. Utilizando tu ejemplo, para que lo entiendas, si yo fuera el profesor de tu hijo - aclaro que no lo soy - y me viniera diciendo que en su casa vivía un elefante, le escucharía y charlaríamos sobre una vida que presumiría interesante. Si lo que me dice es que veranea en Marte, lo que haría es llamar a sus padres para decirles que su niño tiene un problema. ¿Está claro? ¿Seguro?, ¿no es necesario que ponga otro ejemplo? Pues sigo. Lo que he escrito en mis comentarios son entrecomillados de SU TEXTO. No sé lo que quería decir el autor, ni lo que quería escribir, sólo sé lo que escribió y lo que escribió no me lo creo porque no es coherente... Dice que las casas de un pueblo eran palafitos y nada de eso. Justificación: un error de traducción. Dice y desdice sobre una bestiola que se encontró en su barco resultando que las aclaraciones embrollan más el texto original. ¿Qué algún lector se quiere creer semejante embrollo?, es su problema, yo tengo más que base coherente, por lo que dice, para dudar sobre el episodio, NO DE QUE SEA POSIBLE UN EPISODIO SEMEJANTE, sino de que aquello ocurriera así. Al fin y al cabo, todo está en las tragaderas del lector. Y yo las tengo muy ajustadas (tengo tablas porque soy lector del BOE). Acabo con una de sus situaciones que considero poco creíbles (p. 246 y ss.): “Estábamos a 1800 millas al oeste de California”, con vientos de “30-40 nudos”, sin GPS, sin sonda, sin piloto de viento, sin piloto automático,… y sin timón. “…Aprendo a gobernar el barco sin timón, con un margen de 30 grados aproximadamente… el barco mantiene su rumbo usando el segundo foque”. En 15 días llega a San Francisco, lo que supone una media de ¡120 millas diarias, en las circunstancias que ha relatado! Lo tengo clarísimo, y quien no lo tenga que se preocupe. Pero para mayor soporte, traigo una cita de Eric Tabarly en su magnífico “Manual de maniobra de embarcaciones a vela” (Ed. Noray. Barcelona, 1995): “En teoría, jugando con las escotas de las velas de proa y popa, se puede gobernar un barco sin timón… Un barco de quilla corta y timón desplazado hacia atrás, tendrá una buena estabilidad de rumbo mientras tenga el timón, pero si lo pierde, también perderá su estabilidad. Gobernar un barco de este tipo, solamente con las escotas, es prácticamente imposible”. El barco de referencia (un Belliure) es de esas características, y además ¡posee un sólo palo!, es decir, que el “prácticamente imposible” puede quedar en “más que prácticamente imposible”. A ello debemos sumar una larguísima distancia a navegar en esas condiciones, una tripulación escasa y cansada, mal tiempo, y aún presumiendo quince días de vientos constantes - que no los encuentra en todo el resto del libro -, hace el episodio más inverosímil, que se complica más si consideramos que con todo sale una media de 120 millas al día en un imposible rumbo directo, ya que si sumamos los desvíos de rumbo de 30º, podemos incrementar en un 20% o 30% esa distancia, lo que supondría una media de alrededor de 150 millas al día, sin timón. Todo esto ya me aburre y temo que Nicole me coja ojeriza, auque el pobre no es el responsable de tanta controversia. Pido a los tabernarios que lean lo que escribo y que no pongan en mi escrito palabras o juicios que no hago. Resumiendo: 1. Creo que editorial Juventud es maravillosa, magnífica, esplendorosa y más mejor que lo mejor que pueda decir el mejor de los tabernarios. 2. Creo también que con este libro, se equivocó. Pero ese es sólo mi juicio, criterio, o discernimiento, después de una lectura rápida del texto. 3. El libro no es malo, ni aburrido, ni perverso. A mi humilde juicio peca de exceso de exageración. ¿Eso es malo? En palabras del profesor Manuel López-Muñoz: “Lo malo es cuando nos topamos con gente que está convencida de que, exagerando e hinchándolo todo, conseguirá adhesiones ciegas. Recordemos que se trata de un recurso propio de la persuasión emocional, esto es, diseñado para ayudar a generar estados de ánimo que, en su movimiento de subida y bajada, van también moviendo al oyente. Pero, ¿qué pasa si la exageración deja de ser un recurso y se convierte en el estilo en sí misma? Pues que nos encontramos con algunos de esos oradores campanudos, engolados y arrogantes que, a fuerza de agrandarlo todo, terminan por quitarle la importancia a todo.” 4. No tengo nada contra su autor. No lo conozco personalmente, pero sí que es cierto que hoy, gracias a las intervenciones de los tabernarios, lo quiero más que ayer, y estoy seguro que menos que mañana, si llego a conocerlo personalmente. 5. No voy a escribir ni una sola palabra más en este hilo sobre la obra. Si se tercia volver a intervenir, será para redundar en mi afecto casi incondicional hacia todo aquello en lo que la mayoría esté de acuerdo, siguiendo un buen consejo de Homer Simpson a su amado hijo Bart, para ser popular. Un saludo cordial a todos.
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