Re: Expediente X
Diré de entrada que no soy un pescador experimentado así que mi historia puede parecerle hasta tonta a quien lo sea. El caso es que una tarde me decidí a salir a pescar calamares como siempre suelen hacer los pescadores de la zona, de hecho todos vamos al mismo sitio más o menos. La mayoría llevan lanchas apropiadas aunque también se ve alguna zodiac. Yo tengo un pequeño velero de cinco metros con motor de ocho caballos. Aquella noche era realmente oscura y el agua parecía tinta aunque la mar estaba tranquila. El calamar suele pescarse con un señuelo que imita a un calamar pequeño con una doble hilera de alfileres en la base y se va moviendo hacia arriba y abajo desde el fondo hasta la superficie. Pues en estas estaba cuando sentí el leve tirón de la picada. Empecé a jalar del hilo suavemente enrrollándolo a la madera la tensión se hizo un poco más fuerte, la pieza debía de estar a unos 25 metros, me costaba un esfuerzo fuera de lo normal pero seguí tirando hasta que llegó un momento que apenas conseguía mantener el equilibrio con las dos manos ocupadas. Comprendí que ni so soltaba la presa me arrastraría por la borda y a la ténue luz que daba la iluminación del barco creí ver dos enormes ojos que me miraban. Solté el arte y por un momento pensé que no estaba muy claro quien pescaba a quien. Salí pitando y me hice la promesa de no volver a pescar calamares en solitario. Luego, mi vecino de pantalán y maestro, un viejo francés, me dijo que me había dejado llevar por el pánico, que tenía que haber tenido más paciencia. No digo que no, quizá aquella noche ya había salido con miedo, y es que el miedo es tu peor enemigo. Te paraliza y no te deja pensar.
|