Cita:
Originalmente publicado por bluewhite
Trabajamos en tierra para pagar nuestras facturas, y nos evadimos en la mar.
Antes no existía, o al menos del mismo modo, la posibilidad de compaginar trabajo en tierra, incluso a 450 km de la costa, y navegación por ocio. El único en mi familia que salía a la mar era capitán de la mercante, los demás apenas visitaban la playa con parasoles y vestidos como en los óleos de Sorolla. Antes apenas había navegación de recreo.
Tenemos poco tiempo para estudiar las cosas de los barcos y de la mar, para acumular millas bajo nuestras quillas, para empaparnos de los conocimientos y la experiencia que hacen a un marino de verdad. Por eso, todos estos artilugios nos permiten adentrarnos en la mar en el escaso tiempo libre del que disponemos asegurándonos un mínimo de tranquilidad y seguridad. Por eso no reniego de ellos.
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Pensamos igual, Bluewhite. Exactamente igual.
Creo que además de proporcionarnos seguridad y comodidad, la técnica en general suple dos cosas: la falta de tiempo (o ganas, sencillamente) de adquirir más conocimientos y la falta de brazos para maniobrar un barco y navegar. Sin esta muleta, lo tendríamos difícil, lo cual no nos impide tampoco intentar de vez en cuando caminar sin ella. Para probarlo, para probarnos.
