La idea me parece excelente. Lamentablemente yo no me puedo apuntar porque tengo el barco muy lejos y no tengo tiempo de ir y volver, incluso cogiéndome tres semanas en verano, aunque cuando me jubile es una de las cosas que tengo en mente.
En la Edad Media también se peregrinaba a Santiago por mar y, de hecho, la leyenda dice que los discípulos del Apóstol trajeron su cuerpo, martirizado en Palestina, en una “embarcación que fue impulsada por vientos favorables sobre una mar tranquila”, hasta las proximidades de Libredón, antiguo nombre de la actual Compostela. Luego pasaron, sin duda, por el Estrecho y remontaron la costa portuguesa.
Estoy convencido que quien haga esta peregrinación tiene más que derecho a la Compostela.

