De por ahí abajo, antes de vender mi anterior lancha de 4,50, también recibí un correo de un ... digamos que de un listillo que no tenía claro su apellido, en el que me decía que le gustaba mucho el barco y que lo quería para cuando viniese de vacaciones a Galicia para salir a pescar con la familia. Después de un cruce de correos para ver hasta qué árbol estaba dispuesto a llegar, le dije que cuando viniese, estaría encantado de llevarlo a dar un paseo, más que nada para que viese mucha agua junta, y si todavía le interesaba, se lo vendería.
Todavía estoy esperando a que venga de vacaciones, se conoce que estaba mejor en su árbol.

Por cierto, por si alguien de allá lee ésto, ya está vendido.
