

Me parto con las anécdotas. La verdad es que es estresante embarcar a una tripu inexperta, máxime siendo trapero. Da igual las "clases" previas que hayas impartido en el pantalán, en cuanto lleguen las viradas abundarán los winches mordidos, cazados de izq a drcha, foques que no cambian de banda porque Menganito no larga su escota mientrás Fulanito en la otra banda tira como un poseso...

Y no me quiero imaginar los que no tengan la escota de la mayor a mano (yo afortunadamente la tengo en la bañera)...
Por no hablar de las maniobras de izado y arriado.
Como decían por ahí, cuando por fin amarras, ves el barco de una pieza y te pones a recoger te invade una paz interior que ni los monjes tibetanos. Y el clásico "última vez que invito a nadie" nunca falta, aunque al final te acaben liando...
