Pues a mí me pasa justamente lo contrario. Siempre pienso mil cosas que tengo que hacer y cuando llego al pantalán, misteriosamente, las olvido todas y sólo pienso en navegar. Por olvidarme se me olvida hasta comer la mayoría de las veces, y ni fondear ni leches, navegación sin escalas.
Aunque en honor a la verdad, he de decir, que es nuestro primer barco en propiedad, que tiene menos de un año y que además viviendo en Madriles cada vez que tengo oportunidad de subir al norte para sacarlo llego con un mono de barco digno de estudio.

Imagino que con el tiempo esta ilusión se enfriará...Pero mientras, a engullir millas sin parar.