Leyendo ayer un informe del CIAIM sobre el hundimiento del pesquero SAFRÁN, me llamó especialmente la atención cómo se puede arriesgar al límite en el diseño de un barco de trabajo, supongo que con acuerdo entre Armador y Astillero, y con la desidia de una Administración, tanto en su aspecto regulador, como inspector.
Por desgracia, tuvo consecuencias fatales. Dudo que el dinero ganado de más en estos años compensen el sentimiento de culpa de todos los operadores que han intervenido.
http://www.fomento.gob.es/NR/rdonlyr...SAFRÁN_WEB.pdf
No brindo.