El 24 de diciembre de 1994, el crucero ruso "Murmansk" llegó a las costas de Sørvær, Noruega. El buque iba rumbo a la India donde iba a ser desguazado, pero se soltó de su remolcador y estuvo a al deriva durante cuatro días en medio de un temporal, sin tripulación, hasta que encalló frente al radar que la OTAN tenía desplegado en Sørvær. Desde entonces es motivo de preocupación para los pescadores del lugar y un centro de atracción para los curiosos. En agosto de este año el gobierno noruego, bajo las presiones de los pescadores y ecologistas, decidió proceder a su retirada.
La grúa flotante BOS 400 estaba siendo remolcada por el barco ruso Tigr en aguas del cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica. Durante una tormenta el Tigr se quedó sin potencia en sus motores provocando que grúa y remolcador quedasen a merced de los vientos que los empujaban hacia la costa. El Tigr se vió obligado a soltar las sujecciones, haciendo que la BOS 400 encallase en la costa en junio de 1994. Los 14 tripulantes pudieron ser rescatados en helicóptero. La pérdida de la grúa, valorada en más de 70 millones de dólares, ha causado tres juicios en el Tribunal Supremo Londres y cinco en Ciudad del Cabo.

El nombre original del Mediterranean Sky fue el de York City. Fue botado en 1952 en Newcastle, Inglaterra. El crucero partió de Londres en su viaje inaugural en noviembre de 1953, y se mantuvo en servicio hasta mediados de los años 90. En 1971 fue vendido al naviero Michael A. Karageorgis, que cambió su nombre al de Mediterranean Sky bajo el cual realizó su último viaje en agosto de 1996, cuando navegó desde Brindisi a Patras. En 1997 fue confiscado debido a los problemas financieros de la naviera y llevado a la bahía de Eleusus donde permaneció atracado hasta noviembre de 2002, momento en que comenzó a hundirse debido a su nulo mantenimiento.
Para evitar su total hundimiento fue remolcado hasta las aguas poco profundas en las que se encuentra en la actualidad pero en enero de 2003, el Mediterranean Sky zozobró sobre estribor quedando parcialmente sumergido. Allí permanece, ya totalmente sumergido, en espera de su destino final.