Cita:
Originalmente publicado por markuay
Eso esta muy bien, pero el mercado quiere 90 veleros de menos de 8 metros, 6 de 9 metros, 3 de 10 metros y escasamente 1 de 12 metros.
Puede que el fabricante quiera otra cosa, pero es lo que hay aqui y ahora.
Por esa regla de tres, quien capte la cota de mercado en el segmento 26-30 pies, triunfa.
 
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Son habas contadas, a más ventas mayores beneficios. Cuanto mejor encaminada está la inversión y mayor es lo invertido, mucho mayores son los beneficios y más recurrentes, por lo que se amortiza la inversión.
Viste al pobre y te harás rico.
Como sería lógico, entender y aceptar no es a corto plazo. Pero es una inversión con todo el sentido y lo más probable es que se consolide en el mercado.
Pongo el ejemplo actual, para que ningún iluminado me diga, que en que mundo vivo o si me he caído de un guíndo. La empresa "La Fageda Fundació", creada por el psiquiatra que se llama nada menos que Cristóbal Colón (no es broma).
A los que les interese, os recomiendo la visita a su web e indagar la información que existe de su fundador.
http://www.fageda.com/es
Hacen yogures y productos lácticos y a Danone ya hace tiempo que le hacen pupita!
Por el contrario si quien decide todo esto, son los de... Ahora tengo estas acciones, pero en cuanto suban me las vendo.
A todos estos les importan un rábano los barcos, si son buenos, malos o un zurullo. Lo único que importa es el beneficio económico a corto plazo.
Y en lugar de hacer barcos, producen productos de consumo de usar y tirar. Para seguir alimentando la rueda hasta que no quede ni el apuntador.
(Ellos supongo imaginan que entonces ya se abrán comprao una parcelica en la estación espacial con mejores vistas y masajes en los pies).
Cuando yo era pequeño, ya había nuevo ricos horteras con pasta y sin cerebro. Que ya sabían que existía algo muy diferenciador que se llamaba estatus o algo así.
Eran los típicos que tenían que tenerla más grande que el vecino y sobretodo más cara.
Como entonces en el tema de la náutica, la mayoría de navegantes eran personas con poder adquisitivo. Estos mediocres personajillos con sus yates "lo muy muy y lo más más", ya intentaban mezclarse entre los demás navegantes, haciendo el ridículo más espantoso y quedando en evidencia de forma habitual. Todo esto era la anécdota divertida de un tiempo donde los barcos, se compraban para navegar y para que pasarán de generación en generación. Igual que se transmitían todos los valores que enseña el mar.
Así se forjaban aficiones y la cosa fue evolucionando...
Hoy ya vemos lo evolucionados que estamos.
Cafeses con chorrito de ron!

