Pues si que tengo mis preferencias pero son más bien estéticas. En la funcionalidad ya no se con que quedarme.
El caso es que las rectas no es que me gusten porque están de moda ahora, sino por las de antes, las antiguas de los pataches de vela que se hacían en Cabana de Bergantiños. - una zona de carpinteros de ribera muy cerca de donde vivo y soy nativo. Claro que también las había clásicas y lanzadas, pero esas me recuerdan a los clase J que me evocan un poco al pijoterio de los Yachmen decimononicos. Las rectas me parecen más proletarias y las de los holandeses me gustan mucho, porque aunque ellos inventaron el concepto, sus barcos me recuerdan a los sailing barge que no dejan de ser barcos de trabajo.
Aunque en realidad tengo que confesar que en cuestión de barcos y gustos soy un poco promiscuo, ..." Me gustan todos" lo importante es navegar y después uno tiene la Almiranta reverenciada en casa y acaba con dolor de cuello de tanta popa portentosa que nos deleita la mirada estos días primaverales.
Y si voy de viaje y llego a una costa por tierra y no tengo donde navegar, me dan ganas pillarme un Barril de una taberna o comprarme una colchoneta de playa en el chino con tal de sentir que estoy encima de algo que flota.
En esos momentos me acuerdo cuando era un adolescente y andaba más salido que la nariz de Pinocho,
Aprovecho esto para decir que es normal que cada uno tenga sus preferencias, pero convertir estas en dogma de fe es un poco tonto. Todos los materiales y diseños tienen ventajas y desventajas lo mismo que las personas. yo me he criado con mis amigos de barrio y de la aldea. No había como ahora la posibilidad de poner en internet mis gustos y preferencias para encontrar una media naranja. Tus amigos eran tus amigos y te adaptadas. Uno era un tacaño, uno fantasma, otro un poco guarro y tu tenías mas defectos que ninguno.
Esto es como la pasión y el verdadero amor. Al principio finges ser el más guapo, el más listo y más rico. En esa etapa ni siquiera se ronca en la cama. Cuando pasamos al verdadero amor, aceptas que la parienta está bien, pero no es Claudia Shifer y te das cuenta que tu tampoco eres un Adonis. Así aceptándola y queriéndola a ella, también aprendes a quererte a ti.
A mi me vale esto para los barcos. Me gusta el mío aunque tiene muchas defectillos, pero para un matao como yo está que se sale,
aunque no deje de volver la cabeza y de vez en cuando ponerle los cuernos a la Almiranta....
Sólo en el pensamiento, no seáis vosotros los que pensáis mal,
