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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Vistas ya las herramientas de que disponemos y algunas nociones más sobre la ceñida, deberíamos entrar en cómo se organiza todo para conseguir correctamente que nuestro barco consiga eso tan increíble: ganar terreno a la misma fuerza que lo mueve, el viento.
Creo que es interesante recordar algunos de los principios generales que se aplican a la navegación en ceñida. Aunque esas generalidades tienen muchas excepciones (por suerte, si no podría llegar a ser aburrido), son nociones que siempre debemos recordar. Normas generales Tensión en el aparejo: A más viento, todo debe estar más tensionado. Eso quiere decir que hay que tensar drizas, escotas y pajarín, amén del back y viceversa a la que cae el viento. Como decía antes, hay sus excepciones y requiere su estudio. Bolsa en las velas: Dado que al aumentar el viento, normalmente tendremos un aumento de las olas, es necesario trasladar la bolsa hacia proa, lo cual dará mejor empuje hacia adelante. Eso quiere decir dar más tensión en drizas /Cunningham. A medida que el viento/mar disminuye, posiblemente necesitaremos hacer lo contrario. Curvatura vertical de las velas: Salvo excepciones, a menos que tengamos un excesivo viento o mucho mar, es mejor no tener un exceso de torsión (twist). Cuando el viento ya “nos sobra” y/o si hay un mar movidillo, puede ser conveniente ir aumentando el twist. Es de recordar también la norma de que la botavara debe estar paralela al sable superior. Orientación de las velas: En el caso del génova, a menos de que se disponga de un barber, no podemos centrar más o menos el tiro de escota. Sin embargo en la mayor disponems del maravilloso carro que sí nos lo permite. La botavara debe situarse como la bisectriz del ángulo que forma el viento aparente con crujía. Sin embargo, si el viento arrecia y debemos corregir en demasía con el timón, hay que pasar de esa “norma” y llevar la vela más a sotavento. En cualquier caso, el sable inferior no debe pasar nunca de crujía (normalmente no pasará la botavara). Probablemente me deje alguna “norma” que pudiese tenerse como “obligada”. Sin embargo, creo que con esas 4 simples normas, puede manejarse de una forma correcta un barco en un rumbo de barlovento en la casi totalidad de las situaciones. Otra cosa será sacar el máximo partido a los trapos, lo cual habrá que estudiarse paso a paso y la cosa puede dar mucho de sí. … Y antes de entrar a ver con más detenimientos los posibles trimados para cada ocasión, creo que hay algo que vale la pena recordar, que también constituye un principio en lo de ceñir: un barco ha de tener siempre un ligero carácter ardiente en ceñida. Es decir, que navegando en un rumbo de ceñida, si ponemos el timón a la vía, el barco tenderá a orzar, aproándose al viento. Ese carácter tiene dos razones claras para que sea esa una característica necesaria: en primer lugar, esa tendencia facilita al barco ganar barlovento, pero lo más importante es que es una característica de seguridad, pues al aproarse acaba con las velas desventadas y se acaba el problema si el barco se encuentra en una situación descontrolada por demasiado viento. Incido en eso último, pues a veces he navegado con patrones inexpertos que se acongojaban cuando veían que perdían el dominio del barco y éste entraba en una salida de orzada: ¡NO PASA NADA!, es mejor dejarle y luego volver al camino (trimando lo que se haya de trimar, claro). En esos casos comentados, lo contrario (barco que abate a la que sube el viento) sería algo que podría acabar mal o muy mal. Así que si hay alguien que nota en su barco esa tendencia nefasta, mejor es corregirla cuanto antes. … Si Udes. quieren, podemos seguir comentando ya situaciones concretas, pues creo yo que hay mucho a comentar aún, pero a veces me da la sensación de que me enrollo con cosas que por sabidas, no interesan mucho a nadie…
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