05 de Junio
Después de unas cervecitas en el bar de enfrente (por cierto; se llama la Posidonia) cenamos en el Kacao seis personas, a saber: Polen y su Nano, Tury y su almiranta y Vicente y yo. Dimos buena cuenta del tagine. Ellos decían que estaba muy bueno, pero yo opiné que estaba un tanto insulso.

En fin… Sobró un poco y lo iba a tirar, pero Vicente tuvo la genial idea de guardarlo.
Quedamos en que maeses Tury y Nano saldrían a las 07:30 con la intención de llegar a Genoveses. Al pulguero y todas esas cosas.
Nosotros salíamos del puerto a las 10:15. La previsión era nada de viento ni de mar (como para fiarse, como siempre

) y eso se cumplió hasta que estábamos más o menos frente al aeropuerto de Almería. Allí el mar empezó a formarse. Primero marejadilla, luego marejada, pero de ola picuda y alta, es decir, la auténtica P.O.CO.M.

Al mismo tiempo el viento arreciaba (por supuesto de proa

) y pinchamos más de una ola que nos hizo sentir las delicias de un salpicón muy agradable. El jodío cabo de Gata como siempre.
Recibo una llamada del otro barco. Acaban de escuchar el parte meteorológico que prevé vientos del WSW de F5 a F6. Deciden dar la vuelta. Nosotros seguimos (diferencias de un 38’ de crucero a un 28’ de regata).
Nada más doblar el cabo se caen el viento y el mar. Seguimos a motoreta con la intención de llegar a Garrucha, pero al pasar por la mesa de Roldán la playa de los muertos me llama con su voz de sirena.

Hipnotizado arrumbo hacia ella. Compruebo el viento y su posible variación. Me convence.

Me dejo enganchar y echo el hierro.
Bañito en bolas más que gratificante. Ducha en la bañera y… aprovechando el resto del tagine hago un arroz que queda fantástico.
Chupito en la bañera contemplando la luna casi llena. Charleta y pulguero.
¡Que dura la vida del mariñeiro jubilado!
Mañana sigo.
