Pues a mí me encantaría la experiencia si no fuera porque me sobran años y quilos y me falta la agilidad necesaria para mantener el equilibrio encima de cualquiera de esos ingenios, pero la sensación debe ser maravillosa.
A muy pequeña escala, mi lejana experiencia de ir lanzado a un largo en un Fliying Dutchman con la orza prácticamente recogida,embistiendo las crestas de las olas, intentando el tripulante en el trapecio de no dalir despedido por delante del estay en caso de que un impacto frenara de golpe al barco, es un recuerdo que no se borra de la memoria...Si el planeo duraba cinco minutos, éstos se vivían con la mayor intensidad.
Montado en un catamarán ligero a treinta nudos y sin oir ni siqueira el rozamiento del casco en el agua, debe ser una gozada indescriptible.
Un buen amigo experto en velocidad sobre tabla de windsurf compara la sensación a la que produce una moto de carretera lanazada a 200 kms./h
Saludos

