Lo bueno de esta regata, a mi modo de ver, es que derriba mitos y creencias poco fundadas.
La estabilidad de rumbo de un quilla corrida es un mito. La estabilidad de rumbo la da el equilibrio entre plano vélico y carena. En ceñida casi todos los barcos mantienen el rumbo..orzan hasta aproarse, el foque se desventa y el barco arriba, así una y otra vez...no hace falta una quilla larga para eso.
Y en cualquier otro rumbo es necesario un artilugio que mantenga el rumbo. Un quilla larga tardará más tiempo según la estabilidad del viento y del mar, pero cuando se va, también cuesta mucho más volverlo al rumbo.
En estas dos ediciones se ha visto el esfuerzo enorme que le piden estos barcos a los pilotos. En la primera, un francés, no recuerdo su nombre, lideró la regata con un ligerísimo piloto que creo que ya no llegó ni al océano austral, y las averías de los pilotos han sido muchísimas, a pesar de su ruda simplicidad.
