![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
#11
|
||||
|
||||
|
Al otro lado de nuestra puerta, el pasillo se pobló de ruidos, de pasos y de voces asustadas que, en todas las lenguas de Europa, se preguntaban qué estaba pasando. Desde el balcón nos llegaba el fragor de los aviones de caza y el retumbar de explosiones lejanas.
Yo tenía sólo veintiún años y poca experiencia de la vida en general, pero, como ya he contado en alguna ocasión, soy un hijo de europeos nacido en Orán y, siendo un niño, me tocó vivir la huida del país tras haber escuchado unos cuantos tiros. Además, la guerra de Argelia y sus recuerdos eran un tema recurrente en las conversaciones de mi familia, así que tenía una idea general de lo que se debía y no debía hacer en esos casos. Salté de la cama e hice que Iulia se protegiera en el cuarto de baño. Puse el tapón de la bañera y el del lavamanos y abrí todos los grifos. Accioné el interruptor y comprobé que ya no teníamos corriente eléctrica. Con toda probabilidad, el hotel tenía un depósito de agua en el tejado que, una vez vacío, ya no se volvería a llenar mientras durase el conflicto. Era fundamental disponer y administrar personalmente una cierta cantidad de agua. Me miraba con los ojos muy abiertos, pero no hizo ninguna pregunta ni dio muestras de nerviosismo en ningún momento. Sólo cuando ya estuvimos vestidos y aseados, con un aire de serenidad muy a lo Laureen Bacall, me preguntó si tenía idea de lo que estaba pasando. Creo, le dije, que los turcos han invadido Chipre. Estamos en mitad de una guerra. Y aunque no tengamos enemigos en ninguno de los dos bandos, debemos ser conscientes de que tampoco tenemos amigos. O sea, repuso, que vamos a salir de aquí pitando. Le dije que, más que probablemente, eso no sería posible hasta al cabo de unos días, pues en esos casos el ejército necesitaba las carreteras para desplazarse y era mucho mejor quedarse en un hotel aislado, con poca posibilidad de convertirse en daño colateral, que ser empujados a una cuneta y tener que pasar varios días bajo un algarrobo o caminando campo a través. Además, ¿a dónde ir? ¿Al Sur? ¿Al Norte? Varosha era una ciudad jardín de vacaciones, llena de extranjeros que habían comprado chalets como segunda residencia y, así a primera vista, poco interesante desde el punto de vista militar. Quedaba el problema de las milicias turco-chipriotas que habíamos visto por la zona del puerto en los días precedentes y que, siendo Varosha más bien griega, no se podía descartar que hiciesen algo hostil. Pero, aún así, no se me ocurrió otro lugar más seguro que el discreto Golden Mariana. Le sugerí que se quedase en el hotel, intentando informarse de lo que pasaba, mientras yo iba a comprar las mismas cosas que recordaba de mi casa de Oran: galletas saladas, carne argentina en lata, mantequilla salada, mermelada, leche en polvo y agua mineral, pero me contestó categóricamente que este Caio y esta Caia iban a ir juntos a todas partes mientras alguien se estuviera dedicando a tirar bombas por ahí. El bombardeo, seguramente limitado a la central eléctrica, había cesado hacía rato y las cigarras del parque del hotel ya habían reanudado su rumor cuando, remolcando las dos maletas vacías, decidimos salir a por provisiones. Desde la puerta nos quedamos ambos contemplando nuestro tálamo un momento. Una de las sábanas estaba manchada de sangre. Pase lo que pase, me dijo, ya nunca te olvidaré. http://www.ebay.com/itm/CYPRUS-1960s...-/180896038720 |
|
|