Hola Alberto. Yo no tengo la suerte de conocerte, y no es mucha la ayuda que he aportado, porque, como muchos, también en mi casa tenemos algo de racionamiento. Lo que más lamento es que a la enfermedad, de la que algo sé, se hayan unido otras miserias. Por la primera nada puedo hacer, salvo mandarte ánimos y aconsejarte que intentes cobijarte en tu memoria, reviviendo en lo posible lo mejor de tu vida y dejando el menor espacio posible a lo demás. Pero por lo segundo algo podremos hacer tus compañeros de mar, si queremos. Unas cuantas sidras y unas tapas menos este verano y a pasear comiendo unas pipas... que me van a saber a gloria... Mucho mucho mucho ánimo, y gracias, Dibujito, por hacer por un amigo lo que debe hacer un amigo.
