Recuerdo el año pasado que tambien hubo una larga serie de broncas antes de cambiar a esta taberna.... Es como las mareas, van y vienen, pero creo que los taberneros tienen ya desgaste.
La solución es fácil, vamos a poner todas las sillas que han volado en su sitio y vamos a sentarnos tranquilitos, a tomarnos unas copas. Ah, y por supuesto, a Natacha vamos a regalarle un montón de macetas que adornen la taberna pa tenerla contenta (que con tanta bronca no hemos dejao ni un tiesto)

. Al tabernero... ¿le compramos un loro?
Ya sabéis, después de la tormenta viene la calma, así que a poner un poco de nuestra parte pa que esto calme