![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
#6
|
||||
|
||||
|
He seguido este tema con tristeza, rabia y curiosidad por conocer las capacidades humanas del primer mundo.
Todos sabemos de lo complicado de un rescate a más de mil millas de la costa, su coste económico es altísimo, pero el riesgo para los rescatadores también lo es. Es complicado explicarles a los profanos lo que es el océano abierto a esas distancias (yo no lo conozco aun, salvo por lecturas de navegantes durante toda mi vida), lo complejo y costoso de un rescate y búsqueda de esas características, y más difícil ponerse en la piel del que debe decidir si se activa un dispositivo de rescate o no. Lo curioso es la paradoja de los medios que hoy permiten muchísimo mejor que antes una búsqueda, localización y rescate de una embarcación (o avión) en esas condiciones, más difícil sin duda la localización de un naufrago a flote. Y todos nos vemos identificados. Y deseamos que salvamento marítimo de donde sea venga a por nosotros y los nuestros en nuestras horas más terribles, para nuestras vidas y nuestros bienes, a donde nos hemos metido solo nosotros, sin saber o con muy mala suerte. Sin embargo no todo es posible para el ser humano. O si lo es, a veces no está justificado económica o moralmente. O por las dos cosas. En la mayoría de los casos se ve implicada la vida de otros. Cuando hemos seguido casos como los rescates de las grandes regatas, el de un pesquero hundido a más de 300 m. de profundidad del que se reclama recuperen los cadáveres, o la recuperación de las cajas del avión en medio del atlántico, me ha asaltado siempre la duda de qué empresas humanas relacionadas con la vida y la muerte merecen la pena, y por qué no se abordan otras más importantes para muchos, como el rescate de poblaciones enteras de millones de seres vivos abandonados a su suerte. También es cierto que muchos viven de todo eso. Por otro lado, están esas rutas surcadas por millones de productos de consumo para el primer mundo en grandes, rápidos e inseguros portacontenedores. Que cumplen o no las normas de seguridad y estiba, pues no todas las banderas tienen la misma exigencia, y así caen miles al mar, que se acaban convirtiendo en trampas mortales para navegantes: Sin embargo esos posibles causantes no pueden localizar a una persona viva desde sus enormes barcos, por incapacidad o por compromisos económicos. Y el primer mundo no se para a frenar el acoso de estas 'armas de destrucción pasiva' por medios técnicos y jurídicos, porque seguramente no les interesa. Pese a que parece que el problema de este caso no haya sido un contenedor, tal vez un cetaceo. La vida y el mar están llenos de paradojas y contradicciones. la vida es una paradoja anecdótica, puede que una anécdota paradójica. En fin, es terrible lo que ha pasado, hoy ya parece que no tiene remedio. Descansen en paz. |
| 3 Cofrades agradecieron a genoves este mensaje: | ||
|
|