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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#27
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La visita a las ruinas de Pompeya, ha marcado el punto álgido de esta navegación veraniega. Años atrás había visitado la cercana Herculano, pero Pompeya es otra cosa, la magnificencia del núcleo urbano destruido por las fuerzas desatadas del volcán Vesubio no puede dejar a nadie indiferente, la vida ciudadana quedó congelada en el tiempo casi en unos instantes, lo que ha contribuido a un profundo conocimiento de la sociedad romana, que como hemos constatado, salvo abismales desigualdades tecnológicas, apenas se diferenciaba de la que vivimos actualmente; el día a día, el trabajo, el ocio, las pequeñas miserias y las grandes corruptelas políticas, en fin, no hemos aprendido nada.
Metidos de lleno en plena vorágine de cultura histórica, no podíamos dejar de ver de cerca el causante de tamaña catástrofe y al día siguiente nos pusimos en marcha temprano para visitar la cima del volcán, eso sí, Oscar que para eso es joven y está en plena forma, se propuso haciendo un homenaje subir sus casi 1.400 metros ¡corriendo! Yo a mis años ya no estoy para esos trotes y me decidí por el clásico bus turístico, pero ¡vaya timo! 22€ por subirte y apenas dejarte mover de un espacio acotado, desde el que a duras penas se puede ver el fondo de la caldera y lo peor fue lo de Oscar, que después de hacer media subida corriendo, siguiendo guías de internet, al llegar a la entrada del parque, ¡Alto! y para continuar le obligaron a subirse al autobús previo pago de otros 22 euracos, porque habíamos ido cada cual por su lado y habíamos quedado en la cima, que ni de lejos pagamos lo que dijimos era un asalto mafioso. Echando pestes, de vuelta a bordo largamos velas y proa a nuestro próximo destino, la mítica isla de Capri, de entrada cuando miras la carta náutica apenas hay lugar donde echar el ancla, ya que prácticamente asciende verticalmente desde las profundidades. Al final casi de noche largamos el ancla cerca del puerto, en un lugar según la carta, no autorizado, pero había tres o cuatro embarcaciones más ya se sabe. Desembarcamos y ¡ohh! sorpresa, los aledaños del puerto bastante feos para lo que estábamos acostumbrados en otras islas, los restaurantes casi vacíos y nada de ambiente. Subimos una larga cuesta hacia el centro de Capri, que está en la montaña, todo casi a oscuras y desangelado, media vuelta y a cenar al barco. Vaya día de decepciones y eso que dicen que esta es la isla de los ricachones, deben de estar todos metidos en sus guaridas. Al poco de amanecer ya vimos que algunos levantaban los fondeos, nosotros también por lo que pudiera pasar y nos fuimos al otro lado del islote, el único fondeo habilitado de la isla. Ahí sí, pasamos por unos impresionantes islotes, lo más reseñable y turístico del lugar, el fondeo bueno, peeeero… sin posibilidad de desembarco, si no lo haces a comer en uno de los varios restaurantes que tienen copada la zona y luego, lo mismo que en Ponza, gomonas casi subidas en el espejo de popa del barco. -¿Oscar, que pintamos aquí? Pregunto, - Nada, responde mi amigo, -¿Nos vamos?, - Estabas tardando mucho en proponerlo, me dice A las cinco de la tarde levantamos el fondeo después de haber llamado la atención a un par de embarcaciones para que nos dejasen vía libre de salida y siguiendo echando pestes ponemos proa al oeste, más de setecientas millas por delante hasta Valencia. La previsión meteorológica, que ya veníamos viendo días atrás no iba a ser muy halagüeña, poco viento favorable y ola del norte, al final del segundo día confirmados los malos augurios, bastante motor, mas meneo que si navegásemos en el Atlántico, aunque eso sí, otra hermosa albacora volvió hacer las delicias de la cocina. Arribamos al cabo de Carbonara, en el extremo sureste de Cerdeña, un poco frustrados por falta de potencia en la mayor enana que llevamos, lo que nos ha hecho avanzar a una media de menos de 5 nudos, 242 millas en casi cincuenta horas. Fondeamos en una cala del mismo cabo para darnos un baño y un homenaje culinario, ya que con tanto meneo cocinar ha sido difícil y los menús no han estado a la altura de lo acostumbrado en el Bahía. Llevando como llevamos las inercias de las navegaciones nocturnas, con cielos estrellados, aprovechamos una brisita vespertina para continuar hasta el sur de la isla, el cabo de Teulada. Llegamos a las 4 de la mañana, me propongo fondear en la solitaria zona militar que rodea todo el paraje del cabo, ya veremos qué pasa, además hay otro velero pasando la noche en la gran bahía de Zafferano. Nada más levantarnos el otro velero ya se estaba yendo, pero a la vista del espectacular paisaje totalmente virgen y solitario decidimos quedarnos unas horas más, pero nuestro gozo al pozo, como se dice, allá que viene una embarcación militar y muy amablemente explicarnos que estamos en zona militar restringida y que no está permitido el fondeo. Haciéndonos los españoles despistados dimos las gracias por el aviso y con pena tuvimos que abandonar el idílico lugar. Pero la brisa estaba favorable, arriba spi rumbo a Carloforte, ahora si que estábamos gozando, ver en el GPS cifras por encima de 8 nudos le alegra a uno la cara y el día. Como siempre que he pasado por estos pagos he acabado en Carloforte, propongo a mi amigo que esta vez vayamos a conocer Calasetta, en la isla de San Antioco, a tres millas de donde pensábamos ir, le parece bien la idea y allí nos dirigimos, fondeando al fondo de la bahía junto al puertecillo de pescadores, en un fondo de 3 metros, lugar ideal por la proximidad del desembarco, vuelta por el tranquilo y encantador pueblecito, cervecita e internet para ver que nos depara la última etapa. Ultima puesta a punto del Bahía antes de partir, revisiones aquí y allá, cambio de aceite a la cola del salf-driver que está empezando a emulsionar con agua de mar, el retén debe de estar cogiendo holgura y habrá que cambiarlo próximamente, no es muy grave pero no se puede dejar de lado. Salimos hacia Carloforte, fondeamos fuera del puerto, bajamos a que Oscar conozca el pueblo que tiene más turisteo que Calasetta, vuelta por sus calles, cervecita en terraza y partimos. Una asentada brisa nos anima a navegar a buen ritmo las primeras millas, pero enseguida vemos que es un terral y a nada que nos hemos alejado de la costa ventolina con la que no hacemos ni tres nudos, como echo en falta la mayor que se rompió, pero es lo que hay, en cuanto la brisa se pone favorable spi arriba, con mi vela favorita la cosa cambia y el Bahía navega airoso. Pensábamos navegar la noche sin arriar el spi, pero la calma chicha que se ha producido al ponerse el sol nos ha chafado, al menos la mar esta lisa como un pantano y no el tiovivo que tuvimos en la anterior etapa. Al día siguiente más de lo mismo, brisa de levante y casi todo el día spi izado, el piloto lo lleva como la seda y nosotros nos dedicamos a la lectura y la cocina. Desafortunadamente no llevamos velocidad de pesca y los atunes nos hacen burla, uno ha picado pero no ha mordido bien y se ha escapado, creo que ha sido el que ha dado la voz de alerta, porque ni uno más se ha dignado probar nuestro sabroso curricán. Son las dos de la mañana, con el foque atangonado a orejas de burro cuando sobrepasamos Ibiza por el norte, a unas tres millas, ya nos sentimos como quien dice en casa, incluso hemos podido conectarnos a internet y actualizar la meteo. De amanecida vuelve a calmar la brisa y de nuevo spi arriba ya hasta Valencia donde arribamos a las 19,30h, con la sorpresita de que mi amarre está ocupado, llamadas telefónicas y nadie sabe nada del dichoso barco que por la pinta es un chárter francés, menos mal que el amarre de mi lado se que está vacío y ahí se queda el Bahía las Islas, una semanita, que la siguiente volveremos a darle guerra. En resumidas cuentas, un verano sabrosón, buena armonía, lugares preciosos, calas de aguas cristalinas, ausentes de medusas, aunque alguna vimos, 1.750 millas en cinco semanas, demasiado correr dirían algunos, pero es lo que nos gusta. Hasta la próxima… ![]() ![]() Amanecer próximos a la bahía de Nápoles ![]() El Vesubio en toda su magnificencia ![]() ![]() Pompeya no nos dejó indiferentes ![]() La foto para el cabreo en la cima del volcán ![]() ![]() La isla de Capri o el atractivo turístico
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______________ Las navegaciones del Bahia de las Islas en el canal Youtube bahialasislas1 Instagram bahialasislas |
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