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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#30
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Recogí en el aeropuerto de Ibiza a mis cuatro pasajeros; además de mi hijo, dos jóvenes colaboradoras suyas, Alexandra y Sarah, de algo menos de treinta años, y su corresponsal en Manchester, Claire, que estaría sobre los treinta y cinco. Eran tres chicas encantadoras. Alegres, guapas, inteligentes y simpáticas.
Su energía juvenil les dio margen para cuarenta y ocho horas de típico veraneo ibicenco, compuesto de discoteca hasta el amanecer, dormida hasta el mediodía y playa por la tarde. A los dos días habían desmejorado bastante y se plantearon un cierto retorno a la naturaleza y a la vida sana, de modo que largamos amarras para darle la vuelta a la isla en sentido horario y fondear en varias calas. Alexandra, una morena perfecta en honor a su origen italiano, era un poco más lánguida, pero Sarah y Claire me sorprendieron por su abnegación marinera y sus infinitas ganas de aprender cómo funcionaba nuestro dragón sonriente. En menos de dos días habían aprendido los tres o cuatro nudos necesarios para sujetar defensas, entalingar la cadena del ancla y adujar decentemente los cabos, aparte de participar con devoción en el izado y trimado de las velas, el gobierno a mano y el orden interior. Entre todos formaban una tripulación ideal. Todavía no estábamos en plena temporada de verano, pues aún corría la primera semana de Julio, pero ya solíamos tener algunos vecinos en las calas en las que fondeamos. Tuve que acostumbrarme al efecto, propio y ajeno, que causaba la curiosa tendencia de las chicas hacia el naturismo más estricto en lo que se refiere a la desnudez, algo muy británico según la opinión de mi hijo y muy de acuerdo con la imagen que de Ibiza traían preconcebida. Formaron un auténtico espectáculo en cada fondeadero. Hubo quien, después de no haberse perdido ripio en la ceremonia del baño y posterior ducha de agua dulce en cubierta, me dedicaba una mirada furibunda, con esa malquerencia que se reserva a los viejos verdes. Claire solía alargar las sobremesas de la cena charlando conmigo. Era el equivalente británico de lo que en España sería Doctora en Derecho y especializada en lo penal. Su objetivo era llegar a trabajar algún día para el Tribunal Internacional de La Haya, más exactamente para la Corte Penal Internacional. Tenía, además, una muy sólida formación en Filosofía y una claridad de ideas fascinante que me reducía al silencio, por miedo, sobre todo, a decir alguna tontería. Pasaron en total nueve días a bordo que se fueron como un soplo, pero nos despedimos con el firme propósito de volvernos a encontrar en Sicilia al cabo de un mes para hacer un crucero de tres semanas por la zona. Ya en el aeropuerto, Claire me despidió con un abrazo cálido y un beso en el que las comisuras de nuestros labios se rozaron levemente, como por casualidad. |
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Aleteia (07-03-2015), ayapitas (03-03-2015), BAMM (03-03-2015), duendes4 (04-03-2015), Gambucero (03-03-2015), jacarejack (03-03-2015), JAQUE MATE (03-03-2015), SAGHARBOUR (03-03-2015) | ||
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