Y todo esto sin hablar del "discutible" diseño, de la poca velocidad a causa de un peso enorme para su eslora, de las pobres cualidades marineras que las sucesivas reformas y ampliaciones no hicieron más que empeorar, del mal reparto de pesos que provocaba excesivas escoras que inutilizaban la batería baja (la más potente) del costado de sotavento (si abrían portillos, entraba agua).
Añadimos la falta de entrenamiento de la tripulación, que sólo era capaz de realizar un disparo en el tiempo que el "Victory" hacía tres, y ya tenemos el fracaso quasi perfecto.
La guinda la puso el inútil de Villeneuve, pero ya en la batalla del cabo San Vicente "El Escorial de los mares" había demostrado su incapacidad para imponerse a barcos más pequeños (pero más maniobrables). Una escuadra inglesa mucho menor que la española, con poco más de la mitad de bocas de fuego, consiguió la victoria. El "Santísima Trinidad", que era el buque insignia de la flota española, parece ser que llegó a arriar la bandera aunque al final se salvó de ser apresado por la decidida actuación de otros barcos, entre ellos el "Infante Don Pelayo" mandado por Cayetano Valdés.
O sea, que generlamente no hacían falta Villeneuves para salir malparados.
