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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#8
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![]() ![]() Yo, estoy de acuerdo con volver a los garruchos de Gorka Rozas. No descalifico en absoluto la opción enrrollador, sea con la justificación que fuere, pero el motivo último que los justifica es la comodidad. No se me escapa que navegar en solitario con un barco que sobrepase los 12m. de eslora, el manejo de las velas de proa se convierte en una hazaña de nivel de Eric Tabarly. Y una vuelta al mundo, una pesadilla imposible. Véase la Vendée Globe. Si hablamos de seguridad en el sentido de ausencia de averías y prestaciones, los garruchos son la eterna opción a seguir. Se argumenta sobre la seguridad pasiva que significa no moverse de la bañera y no ir a proa casi bajo ningún motivo. En este aspecto, podemos llegar a argumentar que la seguridad es no actuar, no hacer. Pero un navegante lo es, porque trabaja y realiza constantemente acciones que mejoran la marcha del barco, adaptándolo a las constantes condiciones de cambio que se producen en la navegación para conseguir navegar lo más rápido y estable posible. Una consciente seguridad pasiva con arnés cuando uno nota que es conveniente, como muchas de las decisiones que uno debe tomar cuando está en la mar y una actitud deportiva que es exigible en cualquier actividad en la naturaleza. La memoria nos traiciona pero solamente estamos hablando de enrolladores desde hace hace aproximadamente treinta años y se lleva navegando desde hace una "eternidad" . En mi opinión, no se habría planteado este asunto como no fuese para grandes esloras. La experiencia reciente de Pierre-André Huglo narrada en su libro "Hautes Latitudes La route du Hareng" Editorial l'Harmattan que terminó su vuelta al mundo el 7 de marzo de 2019 en un Contessa 32 realizada en 228 días, con unas opciones minimalistas entre las que estaba la ausencia de enrrollador, ha sido realmente dura físicamente como se desprende de la lectura del libro, pero fue la garantía del éxito sin averías y una navegación rápida con la mejor opción de velas y trimado en cada momento Cierto que hablamos de 32 pies. Un hombre como nosotros (en su caso profesor de filosofía), cuya opción es un ejercicio exhaustivo de sentido común. Personalmente navegué mis primeras décadas sin enrrollador y sin echarlo de menos. Compré un barco de 31 pies con enrrollador y a los diez años harto de atascos y torsiones peligrosas para la jarcia, de navegaciones con velamen no adecuado sobretodo en las situaciones más difíciles, lo desmonté y cambié las velas, volviendo a saborear el placer de una buena ceñida y una sensación de seguridad mucho mayor, ya a los sesenta y pico años. Hice una funda de cubierta para el génova y eliminé el mayor inconveniente que era transportar dicha a vela a la cabina cuando tenía que cambiar a foque. Todo son filosofías absolutamente respetables. Pero no se puede negar que la mayoría de los contenidos del foro, se refieren a gadgets, soluciones, instalaciones con el único fin de incrementar el confort y la comodidad. Reiterando la respetabilidad de esta actitud, en mi opinión actúan en contra del espíritu navegante que supone enfrentarse a todos los elementos que se nos presenten durante una navegación o fondeo, que requiere un cierto espíritu de comunión con la naturaleza contrario a la electrónica y las comodidades. Como se hizo siempre contrarrestando esta actitud burguesa imperante. Y posiblemente incrementando la intensidad del disfrute. ![]() ![]() |
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