Re: La primera vez de nunca o Nunca es suficiente.
Por donde yo me muevo veo mucho más el peso de la mochila que el miedo.
No obstante, voy a abrir otro enfoque. En cualquier decisión se plantean pros y contras. Uno arranca cuando los pros superan a los contras. Claro que entre los contras están la mochilas, más o menos grandes, y ese vértigo ante lo inexplorado, pero, cuando hablo con colegas y conocidos de estas aventuras (yo tengo la fortuna de llevarlas a cabo) siento que lo que les faltan son pros. Me explico: ese hambre que yo tengo, no lo veo en ellos. Esa manera en la que yo visualizo mis proyectos, no la veo en ellos. Ojo, y no lo critico. Estoy más cerca de pensar que están en paz con ellos mismos, y que el trastornado soy yo, pero no va de eso el hilo, la cosa es que no percibo mochilas particularmente insoportables, o aversiones particularmente enraizadas, sino más bien falta de intensidad en los sueños. Claro que todos soñamos con navegar, pero muchos sueñan un poco de aquella manera, lejana, indefinida, etérea, y ...bueno, pues otros soñamos de una manera obsesiva, y casi enfermiza. Es esa obsesión lo que nos empuja a desprendernos de nuestra mochila, digerir el vértigo, y soltar amarras. Opino.
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