Tras casi 7 horas de intentos vanos, queda aplazada, que no cancelada la travesía a Melilla. No se sabe cuando, pero antes o después tendremos que llevar a cabo esa travesía.
Los partes no sirven para nada, una vez te alejabas de la bahía solo encontramos demasiado viento de proa, olas idem de idem, una paliza, a menos que te salieras del rumbo. Total que hemos regresado hace un ratito a puerto, cansados y un poco desilusionados, pues habían muchas ganas de visitar aguas melillenses. Repito, queda pendiente
Natacha, quilla, que mala suerte

Lo bueno de todo es que aunque no hemos llegado a nuestro destino, he recibido hoy el mejor regalo de cumpleaños: navegar... y espero que los próximos 33 se repitan, sobretodo en tan buena compañía como este año
