Todo el que ha navegado se ha mareado alguna vez, es como lo que dicen de los motoristas, hay dos clases:
El que se ha caido y el que se va a caer, en el mareo igual, el que se ha mareado y el que se va a marear.
A mi tambien me ha tocado aunque nunca ha sido de vomitar, un ligero malestar y poco más.
Ya como armador veo venir a los invitados y pregunto, si hay predisposición les coloco unas pulseras que compré en Decathlon con la preceptiva comedura de coco, mano de santo.
El caso más evidente ha sido con un sobrino que se marea viendo el Diario de Patricia, le vendo las virtudes de la pulsera y me aguanta cualquier travesía. Una vez se la quitó para bañarse y se mareo en la misma escalerilla.

pal mareo