Cita:
Originalmente publicado por Kiro
 cofrades.
Una cosa es roncar y otra la apnea del sueño.
La apnea del sueño es una enfermedad que se trata con ese aparato, pero no elimina el ronquido, evita las paradas respiratorias.
El ronquido se produce porque no estra el aire por la nariz y al hacerlo por la boca el velo del paladar, osea, la parte blanda de éste, de la que que cuelga la úvula o campanilla, vibra con el paso del aire.
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Así es. Aunque también se puede roncar con la boca cerrada.
Yo creo que la clave está en la relajación de la musculatura del velo del paladar. Si se duerme boca arriba o si nos vamos a dormir después de haber regado bien la cena

o, ya no digamos, ambas cosas, los ronquidos son casi inevitables.
Para el roncador pasivo puede que un buen remedio sea la actitud frente al ronquido ajeno. Uno puede ponerse nervioso pensando en que no va a poder dormir y que al día siguiente estará hecho caldo, o puede intentar asociar el ronquido a una situación de placidez y de seguridad.
Por ejemplo, mientras oyes el runrun del compañero, en casa una noche cualquiera, cierras los ojos y te imaginas una de esas noches de guardia infernales; con niebla que se te cuela por las costuras, frío, rociones de espuma helada, viento. Entonces llega tu relevo y, tras tomarte un caldito caliente, te metes en tu litera. Cálida, seca, confortable. Cerca de tí duermen los compañeros a pata suelta. Tan a gusto, tan a gusto, que roncan como motores. Subes el embozo, cierras los ojos y sientes que los ronquidos son el arrullo de la seguridad, del confort. Tienes ocho horas maravillosas de descanso antes de volver a la niebla y al frío.
A mi me funciona con los ronquidos ajenos y con el insomnio que, últimamente, padecemos casi todos. ¿o no?